Vinícius Jr llegó al duelo ante el Betis con la intención clara de cambiar la narrativa. El brasileño arrancó 2026 con un mensaje conciliador hacia la afición del Real Madrid, después de cerrar 2025 entre sequía goleadora y desconexión con el Bernabéu.
El extremo inició el partido con buenas sensaciones. Cuando la megafonía pronunció su nombre, los silbidos resultaron mínimos y durante los primeros minutos recibió aplausos por su actitud y atrevimiento. Vinícius encaró, buscó el desequilibrio y generó peligro, incluso reclamó un penalti no señalado por Hernández Hernández.
Ese momento marcó un punto de quiebre. Tras la acción polémica, Vinícius perdió foco y comenzó a diluirse en el partido. Entró en discusiones innecesarias, bajó su intensidad y dejó de ofrecerse en ataque, justo cuando el encuentro exigía personalidad.
La falta de contundencia también pesó. Vinícius apenas creó una ocasión clara, realizó un solo remate sin dirección a portería y quedó lejos del impacto ofensivo de compañeros como Valverde, Bellingham y Rodrygo, quien terminó el partido con dos asistencias.
El Bernabéu vuelve a señalar a Vinícius
Una acción defensiva sin intensidad por parte de Vinícius inició la jugada que terminó en el gol del Betis. Aunque el marcador final suavizó el error, el equipo andaluz tuvo opciones para apretar el resultado y cambiar el rumbo del partido.
El Bernabéu tomó nota. Cuando Xabi Alonso decidió sustituirlo para dar entrada a Güler, los silbidos regresaron. La grada mezcló la pitada hacia Vinícius con los aplausos dedicados a Rodrygo, lo que dejó una imagen contundente.
La situación llega en un punto sensible. Vinícius entra en el tramo decisivo del curso con su renovación en el horizonte y apenas dieciocho meses restantes de contrato.
El talento sigue ahí, pero el Bernabéu ya dejó claro que la paciencia se agota y que el brasileño necesita respuestas inmediatas si quiere cambiar su historia este año.

