El Manchester United vive uno de los periodos más oscuros de su historia reciente. Tras la salida de Rúben Amorim, la directiva busca un nuevo rumbo que detenga la caída deportiva del equipo en este 2026. Los números confirman una realidad alarmante, el banquillo de los Red Devils devora proyectos y trayectorias con una rapidez sin precedentes.
Desde el retiro de Sir Alex Ferguson, ninguna estructura deportiva logró sostener un proceso exitoso a largo plazo. La inestabilidad se convirtió en una constante que impacta directamente el rendimiento colectivo y la identidad futbolística del club.
La etapa de Rúben Amorim cerró con apenas un 39 por ciento de efectividad, el registro más bajo para un técnico permanente del Manchester United en la era moderna de la Premier League. Su ciclo confirmó que el problema del club va más allá de nombres y estilos.
Un banquillo que no perdona
En contraste, José Mourinho se mantiene como el estratega más productivo en números tras Ferguson. El portugués alcanzó un 58 por ciento de efectividad y conquistó títulos importantes, aunque ni siquiera su palmarés garantizó estabilidad en Old Trafford.
Erik ten Hag aparece como el segundo mejor evaluado. Ganó dos copas locales y mostró destellos de reconstrucción, pero la irregularidad en la liga y la presión mediática terminaron por sentenciar su salida.
Los procesos de Louis van Gaal y David Moyes rondaron el 52 por ciento de efectividad. Ambos padecieron la comparación constante con la etapa dorada del club y nunca lograron consolidar una identidad duradera.
Ole Gunnar Solskjaer conserva el cariño de la afición por su pasado como jugador emblemático. Sin embargo, la falta de títulos pesó más que sus números aceptables y terminó por opacar su gestión ante los dueños.

