La UEFA y la FIFA intensificaron su respuesta tras el polémico episodio de presunto racismo protagonizado por Vinícius Júnior durante el partido de ida entre Real Madrid y Benfica en la UEFA Champions League. El brasileño denunció haber sido objeto de un insulto racista por parte del argentino Gianluca Prestianni, lo que desencadenó una investigación formal y fuertes pronunciamientos de los máximos organismos del fútbol europeo y mundial.
La FIFA y su presidente, Gianni Infantino, condenaron el incidente y reafirmaron que no hay lugar para el racismo en el fútbol ni en la sociedad, exigiendo medidas claras para hacer rendir cuentas a los responsables.
En el partido disputado en el Estadio da Luz de Lisboa, el árbitro activó el protocolo antirracismo tras la denuncia de Vinícius y detuvo momentáneamente el juego, evidenciando el impacto del hecho en el desarrollo del encuentro. Además, se registraron gestos racistas desde las tribunas y el lanzamiento de objetos, los cuales también forman parte de la revisión disciplinaria.
La UEFA designó a un inspector de Ética y Disciplina para encabezar la investigación y determinar posibles sanciones al jugador implicado o al club, en caso de confirmarse las conductas discriminatorias y violaciones reglamentarias.
Organismos deportivos exigen sanciones y cambios
Además de la investigación de la UEFA, la FIFA afirmó su compromiso mediante iniciativas como el Panel de Voz de los Jugadores y su estrategia global contra el racismo, buscando proteger a todos los involucrados en el deporte y garantizar que se tomen acciones adecuadas ante incidentes de discriminación.
Infantino destacó la importancia de que las organizaciones, árbitros y aficionados tomen medidas para erradicar cualquier forma de discriminación, y agradeció la aplicación activa del protocolo antirracismo por parte del árbitro François Letexier durante el partido.
Mientras se desarrolla la investigación, Benfica y Prestianni han negado las acusaciones, alegando que no existió intención racista y que hubo malentendidos. Aun así, figuras del fútbol y medios especializados han calificado el incidente como un serio problema que requiere respuesta firme y sanciones claras.
El caso ha captado atención internacional y puede marcar un precedente sobre cómo las instancias disciplinarias de la UEFA y FIFA enfrentan el racismo en competencias de alto nivel, especialmente cuando involucra a figuras prominentes e implicaciones públicas relevantes.

