Hirving “Chucky” Lozano enfrenta un momento inédito en su carrera: aunque hay ofertas de clubes de la Liga MX, la MLS y Europa por su fichaje, él no acepta salir del San Diego FC, equipo donde tiene contrato millonario hasta 2028. Esta postura ha generado tensión con la directiva y abre dudas sobre su continuidad deportiva.
El mexicano está prácticamente fuera de los planes deportivos para la temporada 2026, según directivos, pero se mantiene firme en quedarse. Su postura limita las posibilidades de concretar una transferencia, a pesar del interés de varios clubes que buscaron su fichaje en este mercado.
El principal factor que complica su salida es su elevado salario y cláusulas contractuales que le dan control sobre cualquier movimiento. Su contrato incluye una cláusula de no intercambio, que le permite rechazar una transferencia sin mayor negociación, lo que obliga a los equipos interesados a buscar la aprobación directa del jugador.
Además, el club ha dejado claro que no entrará en sus planes para esta temporada, lo que ha generado tensiones internas y la posibilidad de que Lozano entrene por separado si no se llega a un acuerdo con otra institución.
El dilema: dinero y minutos vs Mundial 2026
La falta de actividad competitiva podría afectar seriamente sus opciones de ser convocado por la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026, ya que el técnico ha destacado que necesita minutos para considerar a los jugadores en la lista final.
Mientras tanto, San Diego evaluaría incluso rescindir el contrato si no logra ubicar al delantero en otro club, aunque esta opción sería costosa y compleja por las condiciones acordadas originalmente en su acuerdo.
Con su futuro inmediato en el aire y sin minutos en la cancha, la decisión de Lozano de mantenerse firme en San Diego FC encierra un riesgo significativo para su carrera y para su aspiración de volver a vestir la playera del Tri en el torneo más importante del fútbol.

