Kylian Mbappé pasó a la acción lejos del campo de juego: aún no tiene licencia de conducir, pero ya posee un BMW i7 valorado en unos 144 013 € que todavía no ha estrenado él mismo. El delantero francés está en clases para obtener su permiso, justo mientras trabaja en su recuperación de una lesión de rodilla que lo tiene fuera de acción con el Real Madrid.
Este vehículo es parte de la tradición del club blanco: cada temporada los jugadores reciben autos nuevos como parte del acuerdo con su proveedor oficial, en este caso BMW. El i7 se suma a la impresionante colección de Mbappé, aunque hasta ahora solo puede disfrutarlo con conductor porque aún no tramita su licencia.
El BMW i7 que recibió Mbappé es un sedán eléctrico de alta gama, equipado con tecnología premium y diseño moderno. Este modelo está entre los más sofisticados de la marca alemana, con gran potencia, confort superior y características de lujo que lo posicionan como uno de los autos top de la flota merengue.
Mientras tanto, el galo comparte este tipo de auto con compañeros del Real Madrid como Vinícius Júnior y Jude Bellingham, todos incluidos en la alianza entre la entidad y BMW. La marca entrega estas unidades a los futbolistas como parte del paquete anual, y cada jugador elige según su preferencia.
Así es la vida automotriz de Mbappé
Aunque Mbappé no puede conducir todavía, su colección personal supera los 2,2 millones de euros en vehículos de distintas marcas y modelos. Incluye autos de lujo y deportivos que destacan por su valor y diseño, formando un garaje que muchos solo sueñan tener.
El delantero francés explicó en el pasado que nunca consideró prioritario sacar su permiso de conducción porque desde joven tuvo conductores a su disposición, algo común entre estrellas de élite que alcanzan altos niveles de fama muy temprano en sus carreras.
Obtener la licencia ahora es un objetivo personal para Mbappé, de modo que cuando esté al volante de su BMW i7 o de otros autos de su colección, podrá manejar por sí mismo y disfrutar plenamente de su vida fuera del campo.
Una vez que obtenga su licencia, el francés abrirá una nueva etapa de independencia al volante y fechará un capítulo curioso en su vida personal: uno en el que, incluso siendo uno de los mejores futbolistas del mundo, tuvo que aprender a conducir como todo el mundo.

