Cuando el Manchester City necesitaba contundencia, apareció su artillero. Erling Haaland fue la gran figura de la goleada 5-1 frente al Burnley con un doblete en apenas tres minutos, suficiente para liquidar el partido y confirmar su condición de máximo goleador noruego en la historia de la Premier League. El delantero superó registros históricos de su país y volvió a demostrar que no tiene techo.
El Etihad abrió la tarde con un inicio favorable para los locales. Savinho y Doku generaban peligro constante y, tras una internada del belga, Esteve desvió contra su propia portería para el 1-0. El City dominaba, pero el Burnley encontró oxígeno en un contragolpe de libro: Hartman desbordó por izquierda y sirvió para que Anthony empujara el empate. El 1-1 encendió las alarmas en un equipo que no se conformaba con menos que una goleada.
Susto para los de Guardiola
El empate no frenó el asedio celeste. Walker probó con un disparo lejano y Doku obligó a Dubravka a sacar una mano salvadora. La tensión subió porque el Burnley amenazaba con dar la sorpresa en el Etihad, pero tras el descanso llegó el vendaval definitivo.
Apenas iniciada la segunda parte, Doku rompió por la banda, cedió a Nico y éste envió un centro que Haaland bajó de cabeza para que Matheus Nunes definiera con oportunismo en el área chica: 2-1. Minutos después, otra acción desde la izquierda terminó con un nuevo autogol de Esteve, que ponía el 3-1 y devolvía la calma a Guardiola.
Con el partido encarrilado, llegó el show del noruego. En cuestión de tres minutos, Haaland cazó primero un balón dentro del área para marcar el 4-1 y, acto seguido, aprovechó otro servicio para poner el 5-1 definitivo. Dos golpes letales que cerraron la manita y que además le permitieron alcanzar un récord histórico: convertirse en el futbolista noruego con más goles en la Premier League, superando marcas que parecían inalcanzables.
El Burnley, valiente y combativo, llegó a inquietar con Anthony y Hartman, pero no pudo contener la fuerza de un City que encontró en su número 9 la mejor garantía de éxito. Guardiola, mientras tanto, sonríe al ver cómo su máximo goleador no solo mantiene su voracidad, sino que rompe registros jornada tras jornada.

