El Crystal Palace volvió a convertirse en la kryptonita del Liverpool. Con un gol de Eddie Nketiah en el minuto 97, los ‘eagles’ vencieron 2-1 en Selhurst Park y rompieron el invicto de los ‘reds’ en la Premier League, que llegaban con pleno de victorias tras cinco jornadas. El triunfo, además, deja al Palace a solo tres puntos del liderato y extiende su increíble racha de 18 partidos consecutivos invicto frente al Liverpool, un registro que ningún otro club puede presumir.
El duelo comenzó con dominio local. Apenas al minuto 9, Ismaïla Sarr cazó un rebote tras un córner mal defendido y fusiló a Alisson para el 1-0. Poco después, Yeremy Pino pudo ampliar con un disparo a bocajarro, pero el arquero brasileño salvó milagrosamente. El partido se detuvo por una emergencia médica en la grada, resuelta satisfactoriamente, y tras la reanudación, el Palace siguió generando peligro con intentos de Daniel Muñoz y Mateta que otra vez exigieron a Alisson.
El Liverpool, incómodo y sin claridad, apenas se acercó con remates aislados de Gravenberch y un cabezazo de Konaté. El descanso llegó con un marcador corto para un Palace muy superior en intensidad y llegadas.
Nketiah conquista la ‘Zona Liverpool’
En la segunda mitad, Slot buscó reacción con Gakpo y más presencia ofensiva, pero Henderson respondió seguro a los intentos de Wirtz e Isak. El empate parecía lejano hasta que llegó la polémica del partido. En el minuto 87, un balón suelto en el área terminó en los pies de Federico Chiesa, que no perdonó para poner el 1-1. Sin embargo, la jugada estuvo precedida por una posible mano de Salah en el control previo.
El VAR revisó la acción durante varios minutos, pero determinó que no había evidencia concluyente para anular el gol. La decisión encendió la protesta de jugadores y aficionados del Palace, convencidos de que el egipcio desvió la pelota con el brazo. Pese a la polémica, el empate fue validado y el Liverpool celebró lo que parecía un punto agónico.
Pero el Palace tenía la última palabra. En el minuto 97, un saque de banda mal defendido por la zaga ‘red’ permitió que Eddie Nketiah, que había ingresado desde el banquillo, rematara a placer para el 2-1 definitivo. Selhurst Park estalló con la victoria, mientras el Liverpool se marchaba con su primer tropiezo de la temporada.
El resultado no solo aprieta la Premier, sino que refuerza la leyenda de un Crystal Palace que parece tener la fórmula “anti-Liverpool”: 18 partidos consecutivos invicto frente a los de Merseyside, y ahora con una victoria que pasará a la historia tanto por la polémica arbitral como por la garra de los ‘eagles’.

