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Postecoglou deja Nottingham Forest

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Nottingham Forest despide a Ange Postecoglou

Foto: @NFFC - X

Nottingham Forest despide a Ange Postecoglou

La era de Ange Postecoglou en Nottingham Forest terminó de forma fulminante tras la derrota 0-3 del sábado ante Chelsea en el City Ground. El club comunicó su salida pocos minutos después del pitazo final, poniendo fin a un ciclo de apenas 39-40 días en el que el técnico australiano no logró una sola victoria en ocho partidos oficiales. La decisión llegó en un clima enrarecido por los abucheos de la afición y la salida anticipada del dueño del club, Evangelos Marinakis, quien abandonó la tribuna antes del cierre del encuentro.

El episodio tuvo tintes históricos: la brevedad del mandato de Postecoglou marca uno de los periodos más cortos para un entrenador en la élite inglesa reciente. Forest queda así a un punto del descenso y con tareas urgentes: estabilizar el vestuario, reordenar la pizarra y encontrar rapidez en las áreas, un déficit que volvió a quedar expuesto ante un rival que aceleró tras el descanso. Mientras, la directiva perfila opciones interinas y candidatos para enderezar el rumbo antes de que la crisis deportiva se convierta en estructural.

El partido que detonó la ruptura fue un espejo de las semanas anteriores: buen intento de arranque, poca pegada y concesiones en balón parado. Primero apareció Josh Acheampong con un cabezazo que abrió la lata; después, Pedro Neto amplió con un tiro libre que se desvió; y más tarde Reece James cazó un rebote tras córner para el 0-3 definitivo. Incluso la roja tardía a Malo Gusto no alteró el guion: Chelsea ya administraba con oficio.

Desde el banquillo visitante, la mano de Enzo Maresca —suspendido y ausente de la zona técnica— se notó en los ajustes del entretiempo: presión coordinada tras pérdida, mayor agresividad por fuera y ocupación quirúrgica del área. Fue precisamente esa secuencia, entre el minuto 55 y el 70, la que deshilachó a un Forest que llegó, amagó y perdonó. El resultado dejó a los londinenses con impulso competitivo y a los locales sin margen de error.

Ocho partidos, cero victorias y una decisión inapelable

El balance que precipitó el adiós es contundente: ocho encuentros, ninguna victoria, seis derrotas y una tendencia descendente. Postecoglou había pedido paciencia, convencido de que el equipo encontraría automatismos; no hubo tiempo. La directiva, presionada por la tabla y la atmósfera en las gradas, optó por cortar de raíz con el parón de octubre recién pasado y un calendario que asoma exigente en liga y Europa.

A nivel táctico, Forest nunca logró consistencia entre plan y ejecución. Las distancias entre líneas volvieron a ser amplias cuando el rival aceleró, y las jugadas a balón parado se transformaron en talón de Aquiles. El impacto anímico del 0-1 fue notorio: se perdió la referencia de marca, el equipo se partió y las transiciones del adversario encontraron autopista. La fotografía final, con futbolistas cabizbajos y resignación en la grada, retrató el colapso.

Para Chelsea, en cambio, el 0-3 consolida señales de madurez competitiva: defender mejor su área, golpear en momentos clave y gestionar ventajas. La irrupción de jóvenes, el peso de líderes y la eficacia a balón parado explican por qué el equipo resolvió en un tramo corto de la segunda mitad. Ese salto, sumado a una portería a cero en campo ajeno, alimenta su escalada en la tabla.

Forest abre ahora una página delicada: nombrar a un relevo que aporte ideas claras, mejore la estructura defensiva y devuelva convicción al grupo. El margen es mínimo y el calendario no esperará. La salida inmediata de Postecoglou, más que un final, es un comienzo impostergable para recomponer una temporada que amenaza con torcerse demasiado pronto.

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