El entrenador del Olympiakos, José Luis Mendilibar, no se guardó nada después de la derrota de su equipo frente al Barcelona, en un encuentro marcado por la polémica arbitral. El técnico español estalló en rueda de prensa al cuestionar dos decisiones que, según él, condicionaron el resultado: la expulsión de Santiago Hezze por doble amarilla y el penalti señalado a favor del Barcelona, convertido por Marcus Rashford.
Visiblemente molesto, Mendilibar aseguró que la segunda tarjeta amarilla de Hezze fue exagerada y que la acción del penalti no justificaba la decisión del árbitro. “La segunda amarilla ni le roza, me parece una locura. Y en el penalti, el portero recoge los brazos. No hay intención”, afirmó el técnico del conjunto griego, que sintió que el partido se le escapó más por las decisiones arbitrales que por el desempeño de sus jugadores.
El estratega español también recordó un episodio del pasado para evidenciar lo que considera una tendencia en el Camp Nou: “En la temporada 17/18, Barcelona 4-2 Eibar. Mirad los penaltis. Es muy difícil ganar aquí”, dijo, con evidente frustración. Sus palabras resonaron tanto en Grecia como en España, generando debate sobre la actuación del árbitro y la influencia del entorno culé en este tipo de partidos.
La polémica vuelve a envolver al Barcelona en Europa
El Barcelona consiguió el triunfo, pero las críticas no tardaron en aparecer. Varias jugadas quedaron en el aire, especialmente el penal señalado a Rashford tras un ligero contacto dentro del área. Mientras el equipo de Xavi celebró una victoria clave en su campaña europea, el Olympiakos terminó con nueve jugadores y la sensación de haber sido perjudicado.
Mendilibar, fiel a su estilo directo, reiteró que su equipo compitió bien pese a la inferioridad numérica. “Nos quedamos con diez muy pronto y, aun así, seguimos peleando. Pero cuando las decisiones van todas para el mismo lado, poco puedes hacer”, comentó el técnico, dejando entrever su malestar con el arbitraje y la organización del torneo.
El ambiente en el vestuario griego fue de impotencia, aunque Mendilibar pidió a sus jugadores mantener la cabeza en alto y centrarse en los próximos compromisos europeos. El Olympiakos, que venía mostrando un buen nivel, confía en recuperar impulso en casa y dejar atrás una noche que, para su entrenador, reflejó una vieja historia: la dificultad de salir con algo positivo.
La derrota dejó un sabor amargo en el Olympiakos, que había comenzado el encuentro con orden y solidez, pero terminó condicionado por las decisiones arbitrales. La expulsión de Santiago Hezze al minuto 60 por una segunda amarilla muy discutida cambió el rumbo del partido, obligando al conjunto griego a replegarse. Poco después, el árbitro señaló un polémico penal que Marcus Rashford transformó en gol, desatando la frustración del banquillo visitante y encendiendo la crítica en redes sociales.

