En Liverpool, Hugo Ekitiké empieza a convertir aprendizaje en rendimiento tras un camino forjado entre estrellas. Educado en el PSG junto a Lionel Messi, Neymar y Kylian Mbappé, el francés explica que su juego actual nace de esa convivencia. “Tal vez de Messi tomé su visión, ver antes de recibir; de Neymar, trucos y control; de Kylian, las carreras sin balón”, resume el delantero.
La comparación con Mbappé no le incomoda, la matiza. “Él es más rápido que yo. Soy veloz, pero somos diferentes. Él tiene mucha velocidad, yo hago cosas para el equipo”, afirma, marcando identidad en un vestuario que le exige eficacia y lectura. Ese equilibrio entre ambición y realismo lo sostiene hoy en la pelea por la titularidad.
Detrás del escaparate hubo decisiones arriesgadas que templaron carácter. Con poco rodaje en Reims, eligió un préstamo a Vejle en Dinamarca para sumar minutos: “No era lo esperado, pero fue muy bueno. Tuve continuidad y volví con confianza”. Ese antecedente explica su respuesta actual bajo presión inglesa.
El aterrizaje con Arne Slot lo obliga a trabajar sin balón y a corregir detalles de concentración. Lleva seis goles en 15 partidos y una lección costosa en la Carabao Cup ante Southampton, donde una celebración sin camiseta le supuso expulsión: “Obviamente, mantener la camiseta puesta”, bromea. También valora la exigencia del técnico: “Está encima de mí para ayudarme. Si un entrenador no te quiere, no te habla”.
El método Ekitiké une la herencia del PSG con la exigencia de la Premier
La competencia interna con Alexander Isak apenas ha tenido coexistencia por lesiones, sanciones y ajustes tácticos, pero el francés no ve incompatibilidad. “Puedo jugar con cualquiera y podemos jugar juntos”, sostiene, convencido de que con tiempo “aprenderán a encontrar conexiones”. Su polivalencia para caer a banda le da otra vía para sumar minutos.
En el escalón de la élite, Erling Haaland es el espejo que todos miran. “Ha sido de los mejores delanteros del mundo por años”, reconoce Ekitiké. “Puede hacer cosas sin tocar mucho la pelota, es impresionante”. El reto inmediato del francés es contribuir a que sus compañeros logren aislar al noruego y, en paralelo, capitalizar cada ocasión que tenga.
El apoyo de Mbappé fue sustancial cuando el hoy atacante red se veía estancado en París. “Me vio en una mala posición en el PSG y está feliz por mí ahora. Ha sido como un hermano mayor, siempre me dio consejos”, relata Ekitiké. Esa tutela alimentó la paciencia en días de banquillo y hoy blinda su confianza en contextos grandes.
Con pasado de aula VIP y presente de control emocional, Ekitiké intenta que su juego tenga capas: presión coordinada, desmarques profundos y finura en primera recepción. La consigna de Slot es clara y él la asume “dar más y más” cada semana. Si convierte la teoría en constancia, Liverpool habrá encontrado un nueve capaz de alternar con Isak o de complementarlo, y un delantero que “nunca deja de aprender”.

