La Selección Mexicana terminó el 2025 envuelta en dudas y con una estadística que encendió todas las alarmas: seis partidos consecutivos sin ganar. La derrota 1–2 ante Paraguay profundizó el mal momento del equipo y colocó al Tri en su peor racha desde el 2015, cuando Miguel Herrera vivía su etapa más inestable al frente del combinado nacional. Javier Aguirre cerró el año con más cuestionamientos que respuestas.
El equipo mexicano mostró esfuerzo, pero no encontró claridad ni continuidad en el juego. Las desconexiones defensivas, la falta de contundencia y la ausencia de una idea estable marcaron esta racha que preocupa a la afición y al entorno del Tri.
El balance de México desnuda un problema que va más allá de los resultados. El Tri no consigue plasmar un estilo definido, cambia constantemente de funcionamiento y pierde ritmo en los momentos clave. La selección vive un periodo de incertidumbre que obliga a replantear decisiones antes de comenzar un 2026 lleno de presión.
La racha negativa revive recuerdos incómodos. La última vez que México encadenó seis partidos sin ganar ocurrió hace diez años, en un ciclo que también se tambaleaba. El presente repite señales que preocupan a medios, aficionados y exjugadores. El Tri necesita estabilidad, regularidad y una identidad que todavía no aparece.
México mira al 2026 con preocupación
El próximo año exigirá una respuesta inmediata. México arrastra dudas que pueden complicar el camino hacia torneos oficiales, y el entorno ya pide cambios claros. La selección cerró el 2025 sin una victoria que alivie el ambiente, mientras el cuerpo técnico busca soluciones que conecten con los jugadores y devuelvan confianza.
La urgencia de corregir el rumbo acompaña cada análisis. El Tri termina el año en uno de sus momentos más vulnerables, con la presión de revertir una tendencia que no se veía desde hace una década. La afición espera una reacción firme y un equipo más sólido.
México encara el 2026 con la obligación de reaccionar. El Tri necesita recuperar identidad, romper la mala racha y responder a una afición que exige un equipo más convincente. El nuevo año llega con presión y con la urgencia de demostrar que este 2025 solo fue un tropiezo y no el comienzo de una caída más profunda.

