En Villarreal volvieron las sonrisas con el regreso de Gerard Moreno. El delantero catalán suma ya cuatro jornadas consecutivas marcando tras reaparecer dos meses después de su última lesión muscular, y su tanto ante el Mallorca fue de nuevo la chispa que encendió al Submarino Amarillo. Con él en el campo, el equipo de Marcelino se mantiene en la zona alta de LaLiga y firma uno de los mejores arranques de su historia.
La victoria 2-1 frente al Mallorca en La Cerámica volvió a mostrar el impacto directo del nueve groguet. Gerard abrió el marcador con un remate preciso tras centro de Ayoze Pérez, manteniendo su racha goleadora y obligando al rival a remar contracorriente desde muy temprano. Aunque Samu Costa igualó de inmediato, el empuje local acabó encontrando premio con el tanto final de Oluwaseyi, que consolidó al Villarreal en la tercera plaza.
Su influencia no se mide solo en goles, pero los números hablan por sí solos. Desde que volvió a los terrenos de juego después de casi dos meses de baja, ha marcado ante Valencia, Rayo Vallecano, Espanyol y Mallorca, y en todos esos partidos el Villarreal terminó sumando tres puntos. Cada diana ha tenido peso en el resultado, ya sea para abrir el marcador o para romper momentos de máxima tensión.
El juego de Gerard Moreno sigue siendo el mejor termómetro del equipo. Su capacidad para bajar a recibir, asociarse con los mediapuntas y atacar el área convierte al ataque groguet en un sistema mucho más imprevisible. Con él, Moleiro, Nicolas Pépé o el propio Ayoze encuentran más espacios y el Villarreal gana en pausa, claridad y pegada.
Una racha que roza la historia del Villarreal
Las cuatro jornadas ligueras seguidas viendo puerta colocan a Gerard muy cerca de una de sus mejores rachas como profesional. En la temporada 2022-23 llegó a encadenar cinco fechas marcando con la camiseta amarilla, una seguidilla que ya entonces le situó a la altura de registros firmados por leyendas como Diego Forlán. Si anota el próximo fin de semana en Anoeta frente a la Real Sociedad, igualará nuevamente aquella marca.
El mérito es aún mayor si se considera el calvario físico de los últimos años. Las continuas lesiones musculares le han dejado fuera de combate largos periodos, obligándole a empezar de cero una y otra vez y a perderse más de tres meses por temporada en algunos cursos recientes. Ahora, el cuerpo técnico y los servicios médicos han optado por dosificar sus minutos y ajustar las cargas para proteger al máximo a uno de los mejores delanteros españoles de la última década.
Este repunte individual coincide con un momento dulce del Villarreal. El equipo encadena varias victorias en LaLiga, se ha instalado en el podio y se mantiene a poca distancia de Real Madrid y Barcelona, mientras prepara también compromisos exigentes en Europa ante rivales como el Borussia Dortmund. En esa dinámica, la figura de Gerard funciona como líder silencioso: asume responsabilidad en el área, tira del bloque en los momentos de sufrimiento y sirve de referencia para una generación nueva que empieza a despuntar.
De cara al futuro inmediato, el reto pasa por que esta versión de Gerard Moreno tenga continuidad. Si el cuerpo aguanta y mantiene la racha cerca de su mejor nivel, el Villarreal puede consolidarse en puestos de competición europea y seguir soñando con pelear la parte más alta de la tabla. En paralelo, su rendimiento reabre el debate sobre su papel en la selección española, porque un delantero que marca y decide cada fin de semana siempre acaba reclamando un lugar en el escaparate internacional.

