Derechos reservados © Kix Sport.
Afghan Women United mantiene vivo el futbol femenino afgano

Femenil

Afghan Women United mantiene vivo el futbol femenino afgano

Foto: fifa.com

Afghan Women United mantiene vivo el futbol femenino afgano

El equipo de refugiadas Afghan Women United volvió al escenario internacional en el torneo FIFA Unites: Women’s Series 2025, disputado en Marruecos, casi cuatro años después de su última aparición oficial. Para estas jugadoras, muchas de ellas exiliadas desde 2021, el simple hecho de saltar a la cancha ya es una victoria frente a un sistema que les niega el derecho a practicar deporte. La imagen de las afganas cantando y abrazándose tras su primer triunfo resume una historia de resistencia que trasciende cualquier marcador.

Desde la toma del poder por parte de los talibanes, el fútbol femenino quedó vetado en Afganistán junto con otros espacios básicos de participación social para las mujeres. Esa prohibición obligó a muchas jugadoras a huir hacia países como Australia, Reino Unido, Italia o Portugal, donde comenzaron un proceso de reconstrucción personal y deportiva. En ciudades como Melbourne encontraron en clubes como Melbourne Victory una puerta de entrada a las ligas locales y, poco a poco, una nueva vida.

El torneo en Marruecos reunió a Chad, Túnez, Libia y Afghan Women United en un formato de todos contra todos. Las afganas cayeron 6-1 en su debut ante Chad y 4-0 frente a Túnez, pero terminaron con una goleada 7-0 contra Libia que se convirtió en su primera victoria internacional como equipo de refugiadas, suficiente para cerrar en tercer lugar. La plantilla, dirigida por la escocesa Pauline Hamill, se formó tras pruebas realizadas en Australia y Europa, y combina 14 jugadoras radicadas en Oceanía con futbolistas asentadas en Reino Unido y otros países europeos.

Para la co-capitana y defensora Mursal Sadat, el valor del torneo no se mide en puntos ni en diferencia de goles. Ella y sus compañeras insisten en que cada minuto sobre el césped es un mensaje directo a las niñas que aún viven en Afganistán y sueñan con jugar fútbol. El apoyo que reciben en redes sociales, especialmente de mujeres afganas que las defienden de los ataques machistas, refuerza la idea de que se han convertido en un símbolo de esperanza para una generación entera.

Una estrategia de FIFA, pero sin selección oficial

El nacimiento de Afghan Women United se enmarca en la Estrategia de Acción para el Fútbol Femenino Afgano impulsada por FIFA en 2025. El plan, aprobado por el Consejo de la organización, se sostiene sobre tres pilares que combinan apoyo a mujeres y niñas dentro de Afganistán, acompañamiento a las refugiadas en el exterior y trabajo diplomático con gobiernos y federaciones. Parte de ese programa fue la creación de un equipo de refugiadas que pudiera competir bajo el paraguas de FIFA y acceder a competiciones internacionales seguras.

Sin embargo, Afghan Women United sigue sin ser reconocida como selección nacional y permanece fuera de las grandes competiciones oficiales. La Federación Afgana de Fútbol, controlada por los talibanes, conserva según los estatutos de FIFA el poder de decidir quién puede representar al país, y hasta ahora se ha negado a avalar a cualquier equipo femenino dentro o fuera de Afganistán. Esa negativa dejó a las afganas fuera de las eliminatorias a la Copa Asiática Femenina 2026, el único camino para intentar un boleto al Mundial de 2027, y mantiene al fútbol femenino afgano en un limbo político y deportivo.

El regreso en Marruecos estuvo a punto de no ocurrir: el torneo se trasladó a última hora desde Dubái debido a problemas de visado para varias jugadoras basadas en Australia. La reubicación exigió ajustes logísticos y económicos, pero también evidenció la fragilidad de un proyecto que depende de decisiones gubernamentales ajenas al deporte. Aun así, el grupo se mantuvo unido, entrenó mientras estudiaba o trabajaba en sus países de acogida y llegó al torneo con una determinación que desbordaba lo puramente deportivo.

En paralelo, las futbolistas siguen lidiando con el duelo migratorio, la separación de sus familias y la culpa de haber escapado cuando muchas compatriotas quedaron atrás. Sadat ha relatado cómo tareas cotidianas, como hacer la compra, le recuerdan la pobreza y la represión que persisten en Afganistán, y cómo el fútbol se convirtió en su única tabla de salvación emocional durante los primeros años de exilio. Para varias integrantes del plantel, entrenar y competir no solo es una carrera deportiva, sino una forma de cuidar su salud mental y reconstruir un sentido de pertenencia.

Más noticias de Femenil