La crisis de Liverpool ha abierto un debate incómodo que ya llegó a voces históricas del fútbol inglés. El exdelantero Wayne Rooney pidió públicamente al entrenador Arne Slot que deje en el banco a Mohamed Salah para intentar reactivar a un campeón que se desploma en la Premier League. La derrota 3-0 en Anfield ante Nottingham Forest dejó a los reds en el undécimo puesto, a once puntos del líder Arsenal, y encendió todas las alarmas.
El tropiezo frente a Forest no fue un accidente aislado, sino la confirmación de una mala racha que ya suma seis derrotas en los últimos siete partidos de liga. En sus dos compromisos más recientes en Premier, ante Manchester City y Forest, Liverpool encajó seis goles sin respuesta, una secuencia impropia de un vigente campeón. El equipo de Slot, que venía de conquistar el título en su primera temporada al mando, se ha deslizado a la mitad de la tabla y enfrenta su defensa de campeonato más frágil en la era moderna del club.
En ese contexto, Rooney puso el foco directamente sobre la figura de Salah, cuestionando su aporte sin balón. El máximo goleador del equipo atraviesa uno de sus inicios de curso más discretos y, para el exjugador del Manchester United, ya no alcanza con lo que ofrece en ataque. “Salah no les está ayudando en defensa” – Wayne Rooney.
Rooney fue más allá y planteó la necesidad de un golpe de timón desde el banquillo. “Si yo fuera Arne Slot, intentaría tomar una gran decisión para que tenga impacto en el resto del equipo” – Wayne Rooney. En su opinión, en una mala racha como la actual, el equipo necesita “mantenerse compacto y ser difícil de superar”, con “todos los jugadores corriendo hacia atrás” antes de pensar en volver a construir desde el talento ofensivo.
Liderazgo en cuestión y el golpe anímico por la muerte de Jota
Aunque el egipcio acapara los titulares, Rooney subrayó que el problema va más allá de una sola estrella. El exdelantero señaló a referentes como Virgil van Dijk, además de futbolistas como Alexis Mac Allister y Ryan Gravenberch, a quienes ve lejos de su mejor versión. “No han estado nada bien, y eso no es solo van Dijk y Salah; jugadores como Mac Allister y Gravenberch tienen que dar un paso al frente y ayudar a crear un equipo que vuelva a ganar” – Wayne Rooney.
El inglés también recordó el impacto emocional que pudo tener en el vestuario la muerte de Diogo Jota, un golpe que llegó en plena transición del proyecto de Slot. “Están pasando por un momento muy duro, ¿no?” – Wayne Rooney. “Era su compañero, están con él todos los días y eso tiene que afectarles” – Wayne Rooney. Para Rooney, ese contexto anímico no puede separarse del bajón colectivo que se observa sobre el césped.
Más allá de los factores emocionales, los números describen un Liverpool vulnerable como pocas veces en la última década. La defensa concede ocasiones de manera constante, especialmente por el costado derecho que suele ocupar Salah, y las estadísticas muestran que una buena parte de los disparos rivales llegan por esa zona. A eso se suma que fichajes de peso como Alexander Isak aún no han logrado estabilizar el ataque, lo que agrava la sensación de equipo partido.
En este escenario, la sugerencia de Rooney de mandar a Salah al banquillo funciona tanto como propuesta táctica como mensaje simbólico al vestuario. Para Slot, la decisión es delicada: tocar a la gran figura del plantel puede servir como sacudida positiva o, por el contrario, romper aún más la confianza de un grupo golpeado. Lo que está claro es que el campeón se ha quedado sin margen de error y que cada alineación, incluido el rol de Salah, puede marcar la diferencia entre salvar la temporada o firmar uno de los peores descensos de nivel en la historia reciente del club.

