El Real Madrid volvió a tropezar lejos del Bernabéu. El equipo de Xabi Alonso empató 1-1 ante el Girona y cedió el liderato a un Barcelona que no falla. El partido dejó la misma sensación que los tropiezos en Vallecas y Elche. Vinicius y Mbappé quedaron aislados durante gran parte del encuentro y el equipo lo pagó.
El equipo generó poco entre líneas, no rompió defensas y chocó repetidamente contra un rival bien organizado. El empate deja al Madrid con 33 puntos y con la segunda plaza en un campeonato que empieza a apretar.
Xabi Alonso repitió problemas ya conocidos. El equipo perdió fluidez en el centro del campo y no encontró conexiones entre Bellingham, Valverde y Mbappé. Vinicius tampoco tuvo espacio para desequilibrar y el Madrid cayó en ataques predecibles. Girona aprovechó esa falta de ritmo y manejó el partido con calma cuando tomó ventaja.
El gol de Mbappé sirvió para bajar la tensión, pero no cambió la dinámica general. El Madrid volvió a quedarse sin profundidad y dejó escapar dos puntos que podrían pesar más adelante. Con Barcelona en la cima y Villarreal y Atlético apretando por detrás, cada tropiezo se siente más caro.
El liderato cambia de manos y el Madrid aumenta dudas
El equipo blanco encadena partidos irregulares fuera de casa y confirma un patrón que preocupa. La plantilla tiene talento, pero la continuidad no aparece y el equipo sufre cada vez que no logra imponer ritmo desde el primer toque. La sensación de dependencia de acciones aisladas vuelve a crecer.
El Madrid regresa a casa sin el liderato y con la presión encima. El calendario no dará descanso y Xabi Alonso necesita respuestas inmediatas para evitar que los tropiezos se conviertan en costumbre.

