Neymar volvió a colocarse en el centro del mapa futbolístico al firmar un hat-trick en la victoria 0-3 de Santos sobre Juventude, en la jornada 37 del Brasileirão 2025. El triunfo, logrado fuera de casa, permite al club albinegro salir de la zona roja y encarar la última fecha con margen de maniobra. A los 33 años, el ídolo del Peixe demostró que todavía puede cargar con un equipo entero cuando la temporada entra en modo emergencia.
El astro brasileño decidió el encuentro en un lapso de apenas 17 minutos en el segundo tiempo, una ráfaga que recordó sus noches más brillantes en Europa. Abrió la cuenta tras un pase del argentino Álvaro Barreal, amplió diferencias culminando una transición rápida habilitado por Igor Vinícius y cerró la cuenta desde el punto de penalti luego de una falta sobre Lautaro Díaz. Fue su primer triplete desde abril de 2022, cuando aún vestía la camiseta del PSG, y un recordatorio de que su instinto goleador sigue intacto.
Más allá del lucimiento individual, la noche en el Alfredo Jaconi puede terminar siendo el punto de inflexión de la campaña santista. Con la victoria, Santos llegó a 44 puntos y se ubicó dos unidades por encima de la zona de descenso, a falta de una sola jornada. Le basta un empate en Vila Belmiro frente a Cruzeiro para garantizar su permanencia en la Serie A y evitar repetir el trauma del descenso reciente.
El impacto de Neymar se explica también en la racha que encadena en el tramo final del campeonato. En los últimos tres partidos suma cinco goles y una asistencia, producción que le ha dado al Peixe siete de nueve puntos posibles en plena lucha por la salvación. Después de un regreso marcado por las lesiones y los minutos contados, el diez ha pasado de incógnita física a motor ofensivo del equipo.
Neymar se juega el cuerpo para sostener al Santos y pensar en 2026
El brillo de la noche en Caxias do Sul contrasta con el parte médico que acompaña al futbolista desde hace meses. El atacante juega condicionado por un problema de menisco en la rodilla izquierda y todo apunta a que necesitará una artroscopia al final de la temporada, tras varias semanas de tratamiento conservador para poder competir. Su decisión de arriesgar, incluso frente a recomendaciones médicas más prudentes, ha abierto un debate en Brasil sobre el límite entre la entrega al club y la gestión responsable de su carrera.
En clave selección, cada paso que da Neymar es leído a través del prisma del Mundial 2026. El seleccionador Carlo Ancelotti ha reiterado que solo contará con jugadores que estén en plenitud física, un mensaje que ha mencionado tanto al delantero del Santos como a Vinícius Júnior. El máximo goleador histórico de la Canarinha no juega con su país desde octubre de 2023, pero actuaciones como la de Juventude buscan demostrar que, si el cuerpo responde, su talento sigue siendo diferencial en un ataque repleto de competencia.
En lo táctico, el cuerpo técnico de Santos ha encontrado en estas últimas jornadas una fórmula que potencia a su estrella sin exigirle recorridos imposibles. Neymar se mueve con libertad entre líneas, con Barreal, Vinícius y Díaz encargados de estirar al rival y ofrecerle líneas de pase cerca del área. La ovación que recibió al ser reemplazado, con muestras de admiración incluso desde sectores locales, subraya que su impacto trasciende camisetas y se instala en el terreno del respeto al futbolista que decide hacerse cargo cuando el contexto aprieta.
El cierre de temporada en Vila Belmiro se perfila como un capítulo cargado de simbolismo para Neymar y para un club que pelea por no escribir una de las páginas más oscuras de su historia. Si Santos confirma la permanencia ante Cruzeiro, este hat-trick quedará registrado como la noche en la que el ídolo regresó definitivamente al rol de salvador. A partir de ahí, el foco se desplazará a la recuperación total de su rodilla y a una carrera contrarreloj para convencer a Ancelotti de que todavía hay espacio para el diez santista en la próxima Copa del Mundo.

