La Selección Argentina ya conoce el punto de partida para defender su título mundial en Norteamérica en el Mundial 2026. El sorteo realizado en Washington la colocó como cabeza de serie del Grupo J, junto a Argelia, Austria y Jordania. Sobre el papel, se trata de un grupo considerado accesible por buena parte de la prensa internacional, aunque con matices y riesgos que el equipo de Lionel Scaloni no puede subestimar.
Argentina llega a esta Copa del Mundo como campeona vigente y bicampeona de América, tras liderar con autoridad las Eliminatorias sudamericanas. Será su decimonovena participación en un Mundial y no falta a la cita desde 1970, una muestra de continuidad en la élite difícil de igualar. El objetivo es claro: agregar una cuarta estrella y prolongar la era dorada del ciclo Scaloni.
El calendario inicial del Grupo J marca que la Albiceleste debutará el 16 de junio frente a Argelia, continuará el 22 ante Austria y cerrará la fase de grupos el 27 frente a Jordania. Las sedes preliminares del grupo se reparten entre el Arrowhead Stadium de Kansas City, el Levi’s Stadium en el área de San Francisco y el AT&T Stadium de Dallas, todos recintos emblemáticos de la NFL adaptados al fútbol. A falta de la confirmación definitiva de FIFA, el diseño concentra a Argentina en la región centro y oeste de Estados Unidos, lo que reduce tiempos de viaje y favorece la logística.
Más allá de la primera fase, el cruce potencial también influye en la lectura del sorteo. Si Argentina termina primera, se enfrentaría en dieciseisavos al segundo del Grupo H, donde aparecen España, Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay, un menú que mezcla tradición y trampas ocultas. En cambio, si avanza como tercera, el rival saldría del ganador del Grupo K, un escenario menos deseado tanto por la complejidad del camino como por la señal deportiva que enviaría.
Argelia, Austria y Jordania: rivales distintos para un mismo objetivo
El estreno ante Argelia será el primer termómetro serio para medir el pulso del campeón del mundo. El conjunto norteafricano afronta su quinta Copa del Mundo y tiene como referencia más reciente los octavos de final en Brasil 2014, donde complicó a Alemania con una propuesta intensa y valiente. Llega desde la CAF con una generación que combina futbolistas consolidados en Europa con talento emergente, peligrosa en transiciones y con buen manejo de pelota parada.
El segundo desafío será Austria, un rival europeo habitualmente subestimado pero tácticamente muy trabajado. Su fútbol se apoya en la presión alta, en un bloque compacto y en jugadores acostumbrados al ritmo de la Bundesliga y otras ligas de primer nivel. Para Argentina, este partido luce como una prueba de paciencia y control, donde la circulación de balón y la gestión de espacios entre líneas serán clave.
El cierre ante Jordania podría parecer, en principio, el compromiso más asequible del grupo, pero encierra trampas propias de cualquier debutante mundialista. El conjunto asiático llega por primera vez a una Copa del Mundo tras una sólida campaña en las eliminatorias de la AFC, y suele apoyarse en orden defensivo y esfuerzo colectivo. Si el Grupo J se define en la última jornada, Argentina deberá evitar cualquier exceso de confianza frente a un equipo que no tiene nada que perder y mucho que ganar en términos de visibilidad.
En este contexto, la Selección Argentina se presenta con una mezcla de experiencia y renovación alrededor de figuras como Lionel Messi, quien ha expresado su deseo de mantener la competitividad hasta 2026, y de un núcleo que ya sabe lo que es ganar finales. Scaloni conserva una base reconocible, pero ha ido incorporando variantes jóvenes para sostener la intensidad en un Mundial ampliado a 48 selecciones y con mayor carga de partidos. El Grupo J parece ofrecer una rampa de despegue razonable para el campeón defensor, pero la verdadera medida llegará cuando la zona se cruce con los grandes nombres del cuadro final.

