El parte médico de Real Madrid confirmó una rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda con afectación del tendón proximal para Éder Militao, lesión que lo dejará fuera entre tres y cuatro meses. El central brasileño se lastimó en el minuto 24 del duelo ante Celta de Vigo en el Bernabéu, después de un esfuerzo defensivo que evitó el posible 0-1 visitante. El golpe llega en pleno tramo decisivo de la temporada y vuelve a sacudir la estructura defensiva del campeón europeo.
La acción fue tan rutinaria como dolorosa para el madridismo. Militao aceleró a máxima velocidad para corregir la espalda de la defensa, ganó el balón y, en el mismo gesto, sintió el pinchazo que lo obligó a tirarse al césped. El estadio pasó del alivio por la ocasión salvada al silencio al ver cómo uno de sus pilares abandonaba el campo con gestos de evidente frustración.
Las estimaciones iniciales sitúan su regreso entre marzo y abril de 2026, lo que implica que podría perderse cerca de treinta partidos oficiales. En ese lapso, Real Madrid afrontará la totalidad de la Copa del Rey, la Supercopa de España, el derbi liguero en el Bernabéu y buena parte de la fase eliminatoria de la Champions League. Para el proyecto de Xabi Alonso, significa quedarse sin su central más dominante durante prácticamente media temporada.
Desde lo táctico, la ausencia de Militao obliga a reconfigurar la línea defensiva. Su velocidad al espacio, su capacidad en el juego aéreo y su agresividad en el uno contra uno permitían al equipo defender muchos metros hacia adelante. Sin él, el cuerpo técnico deberá decidir si mantiene una propuesta tan ambiciosa o si protege más la espalda de los centrales que tomen su lugar.
Un nuevo desafío en una carrera marcada por las lesiones graves
Lo más duro para el brasileño es que la lesión llega justo cuando había recuperado su mejor nivel. Tras meses de trabajo silencioso, se había ganado de nuevo la titularidad y encadenaba actuaciones sólidas que devolvían equilibrio a la zaga blanca. En un equipo golpeado por otras bajas, su regreso había sido una de las pocas noticias positivas del vestuario.
El historial reciente explica la preocupación. En agosto de 2023, Militao sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que lo apartó durante gran parte de la campaña. Un año más tarde, en noviembre de 2024, otra rotura de cruzado en la rodilla derecha, esta vez con afectación de meniscos, volvió a enviarlo a la enfermería y lo mantuvo fuera de los terrenos de juego más de cuatrocientos días. El propio jugador ha reconocido en entrevistas que aquella segunda lesión le hizo plantearse incluso la posibilidad de dejar el futbol.
Ahora se enfrenta a un problema distinto, pero igualmente exigente. Una rotura muscular con afectación del tendón proximal requiere un tratamiento muy cuidadoso para evitar recaídas, con una fase inicial de reposo y recuperación, seguida de semanas de trabajo específico de fuerza y estabilidad. El club no ha fijado una fecha exacta para su regreso y ha insistido en que la evolución marcará los plazos, una postura prudente después de tantas experiencias recientes con lesiones graves.
Para Real Madrid, el golpe tiene lectura deportiva y emocional. Jugadores como Antonio Rüdiger, David Alaba o jóvenes de la casa deberán asumir más minutos y responsabilidad, mientras la directiva valora si el mercado invernal ofrece soluciones de emergencia. En el vestuario, la figura de Militao se mantiene como referencia de carácter y resiliencia, y no faltan mensajes de apoyo de compañeros y afición. Si respeta los tiempos médicos, el brasileño aún podría reaparecer en el tramo final de la temporada, dispuesto una vez más a desafiar a la adversidad.

