Mohamed Salah reapareció este lunes en la sesión de trabajo de Liverpool en el centro de entrenamiento de Kirkby, apenas horas después de la explosiva entrevista en la que puso en duda su futuro en el club. El egipcio participó con normalidad junto al resto de la plantilla, según diversos reportes, mientras la directiva analiza cómo gestionar un conflicto que ya trascendió lo deportivo. El episodio llega en la antesala del duelo de Liga de Campeones ante Inter de Milán, lo que añade tensión a una temporada ya complicada para el vigente campeón de la Premier.
En esa conversación con medios británicos tras el empate 3-3 frente a Leeds United, Salah dejó entrever que su relación con el técnico Arne Slot está rota y que siente que alguien dentro del club intenta convertirlo en el responsable de la mala racha del equipo. También insinuó que el próximo partido liguero ante Brighton podría ser el último con la camiseta roja antes de marcharse a la Copa Africana de Naciones. Sus palabras encendieron todas las alarmas y generaron un debate inmediato sobre su continuidad.
La reacción en Inglaterra fue contundente. Voces autorizadas como Wayne Rooney consideraron que el delantero está dañando el prestigio que construyó en Anfield durante casi una década, al cuestionar públicamente a su entrenador y a la dirigencia. Analistas y exjugadores coinciden en que el mensaje de Salah golpea la autoridad de Slot y añade presión a un vestuario que ya lidia con resultados irregulares.
Desde la cúpula de Liverpool se ha optado por el silencio externo, pero puertas adentro sí hubo decisiones. Pese a que el egipcio se entrenó con el grupo, fue descartado de la convocatoria para enfrentar a Inter en San Siro, una medida que se interpreta como una pausa obligada para enfriar la situación sin llegar a un castigo formal. Su presencia en el siguiente partido de liga todavía no está garantizada.
Entrena con el grupo, pero su rol competitivo sigue en el aire
Las imágenes del entrenamiento mostraron a un Salah serio, integrado en los ejercicios, aunque sin demasiadas muestras de complicidad con el cuerpo técnico. Fuentes cercanas al equipo aseguran que no se produjo un choque frontal durante la sesión, pero sí un ambiente tenso mientras el resto de jugadores intenta concentrarse en la eliminatoria europea. Para Slot, gestionar ese equilibrio entre disciplina interna y rendimiento inmediato se ha vuelto un reto mayúsculo.
En el plano contractual, el delantero de 33 años renovó hace pocos meses por una cantidad elevada y mantiene vínculo hasta 2027, por lo que cualquier posible salida implicaría una operación millonaria. Clubes de Arabia Saudita como Al Ittihad y Al Hilal siguen atentos a cualquier señal de ruptura definitiva y podrían lanzar una ofensiva en el próximo mercado. La inminente concentración con la selección de Egipto para la Copa Africana otorga además una ventana de tiempo que algunos interpretan como punto de inflexión.
El caso recuerda a otros desenlaces tormentosos de grandes figuras con sus clubes, como la salida de Cristiano Ronaldo del Manchester United tras críticas públicas al proyecto deportivo. En varios análisis se destaca que Salah, uno de los máximos goleadores históricos del club, corre el riesgo de empañar una trayectoria llena de títulos y récords si mantiene el pulso con la institución. El debate ya no se limita a su rendimiento, sino a la huella que dejará cuando se cierre esta etapa.
Mientras tanto, Liverpool continúa sumido en una racha irregular que ha encendido las alarmas en la Premier y en Europa. La directiva y Slot deberán decidir si apuestan por recomponer la relación con su estrella o si preparan el terreno para una salida que marcaría el fin de una era. La presencia del egipcio en los entrenamientos demuestra que el capítulo aún no está escrito, pero su entrevista ha dejado claro que el margen de maniobra es cada vez más estrecho.

