El 2025 futbolístico de Cruz Azul termina antes de lo que el equipo y su afición hubieran deseado. La derrota en la Copa Intercontinental obligó al conjunto de Nicolás Larcamón a adelantar el regreso a México y a cambiar el enfoque hacia el próximo torneo. El viaje de vuelta marca el final de un año intenso, con luces y sombras, que deja más tareas pendientes que trofeos en las vitrinas.
La delegación celeste abandonó Qatar la noche del jueves en un vuelo programado a las ocho de la noche, lo que en la Ciudad de México se tradujo en media mañana del mismo día. El desplazamiento de regreso simboliza también el cierre de una experiencia internacional que, si bien dejó aprendizajes, evidenció carencias en momentos clave. Para la directiva, el balance deportivo del año obliga a revisar decisiones y ajustar el plan con miras al Clausura 2026.
El equipo tiene previsto aterrizar en la capital mexicana este viernes y, de inmediato, varios futbolistas pasarán por las instalaciones de La Noria para recoger pertenencias y ultimar detalles antes del receso. El vestidor se desconectará durante algunos días después de una agenda cargada que incluyó el Apertura 2025 y el viaje a Medio Oriente. El descanso será fundamental para recuperar energía física y claridad mental tras un calendario exigente.
La plantilla romperá filas de manera oficial en las próximas horas, y el club ya definió que el regreso a los trabajos será el 29 de diciembre. Ese día iniciará la pretemporada rumbo al Clausura 2026, con sesiones pensadas para pulir automatismos y reforzar la competencia interna por puestos. La consigna será clara: transformar la frustración de la eliminación en combustible para una campaña más estable y competitiva en la Liga MX.
Salidas, refuerzos y un plantel en reconstrucción
En el capítulo de movimientos, Ángel Sepúlveda está llamado a convertirse en la primera baja confirmada de la Máquina. El delantero, uno de los atacantes mexicanos más productivos del plantel en el último año, se alista para mudarse a Chivas, donde será presentado como refuerzo. Esta salida obliga a Cruz Azul a acelerar la búsqueda de un nuevo atacante nacional que cubra la plaza y aporte gol de inmediato.
Otro expediente abierto en la agenda celeste es el de Mateusz Bogusz, mediapunta polaco que ha tenido participación intermitente. El jugador pretende sumar más minutos de juego para llegar en ritmo a la próxima Eurocopa con su selección, algo que hoy no tiene garantizado en La Noria. Su futuro apunta con fuerza a la MLS, una liga en la que podría encontrar mayor protagonismo y continuidad, mientras el club libera una plaza extranjera para reconfigurar la plantilla.
Mientras algunos parten, la cúpula encabezada por Nicolás Larcamón e Iván Alonso ya trabaja en el armado del equipo que afrontará el siguiente semestre. Uno de los nombres que más fuerza ha cobrado es el de Agustín Palavecino, mediocampista creativo que está muy cerca de vestirse de celeste. Su posible llegada apunta a darle al equipo mayor claridad en la generación de juego, variantes a balón parado y un socio confiable para los atacantes.
Con el regreso a casa y la reestructuración en marcha, Cruz Azul abre un nuevo capítulo marcado por la necesidad de ofrecer certezas en 2026. El cuerpo técnico y la dirección deportiva deberán combinar el aprendizaje dejado por la Copa Intercontinental con una estrategia clara en refuerzos y salidas. La afición espera que el tropiezo en Qatar sea solo una página amarga dentro de una historia más amplia, en la que la Máquina recupere protagonismo y vuelva a pelear por títulos en el corto plazo.

