El arbitraje vuelve a estar en el centro de la polémica en el fútbol italiano. La Asociación Italiana de Árbitros (AIA) evalúa enviar al colegiado Antonio Rapuano a dirigir partidos de la Serie B durante las próximas semanas, después de su cuestionada actuación en el encuentro entre Hellas Verona y Juventus disputado el pasado sábado en el estadio Marcantonio Bentegodi.
El árbitro nacido en Rímini, de 40 años, fue duramente criticado por Igor Tudor, entrenador de la Juventus, quien apuntó directamente a dos decisiones que, en su opinión, influyeron de manera decisiva en el desarrollo del partido. El técnico croata manifestó su inconformidad tanto en la zona mixta como en la rueda de prensa posterior, señalando que el colegiado careció de firmeza y criterio en momentos clave.
El primer episodio se produjo al filo del descanso, cuando Rapuano señaló un penalti a favor del Verona por una supuesta mano de Joao Mario dentro del área. Tudor no solo consideró exagerada la decisión, sino que también se mostró incrédulo ante la falta de revisión exhaustiva en el VAR, que avaló la sanción.
Minutos después llegó el segundo momento que encendió los ánimos. El delantero gialloblu Gift Orban protagonizó un choque con Federico Gatti en el que utilizó el codo de manera peligrosa. El árbitro mostró tarjeta amarilla, pero para el técnico juventino la acción merecía la expulsión directa por conducta violenta. “No se puede permitir que un jugador use el codo de esa forma y se quede en el campo”, comentó Tudor con evidente molestia.
Posible castigo para Rapuano
Según La Gazzetta dello Sport, el VAR debió intervenir para señalar la agresión de Orban, lo que habría cambiado radicalmente el desarrollo del encuentro. Sin embargo, al no hacerlo, la responsabilidad recayó en Rapuano, que terminó siendo el blanco de las críticas por sus decisiones y su manejo del partido.
La AIA, consciente del nivel de controversia, planea retirar al colegiado de las designaciones de la Serie A en las próximas jornadas y relegarlo a la Serie B como medida disciplinaria. No sería la primera vez que un árbitro italiano es castigado de esta manera tras un rendimiento deficiente en compromisos de alto perfil.
La sanción, si se confirma, tendría un valor más simbólico que deportivo: busca enviar un mensaje claro sobre la importancia de mantener altos estándares de arbitraje en encuentros decisivos. Con Juventus luchando por mantenerse en la parte alta de la tabla y Verona intentando escapar de los puestos de descenso, las decisiones arbitrales adquieren un peso aún mayor.
Para Rapuano, el episodio representa un golpe a su carrera en la élite del arbitraje italiano. Tras varias temporadas consolidándose en la Serie A, ahora deberá volver a dirigir en la categoría de plata hasta recuperar la confianza de los responsables de la AIA. Mientras tanto, el debate sobre el papel del VAR y la calidad del arbitraje en Italia vuelve a ocupar titulares y a dividir opiniones entre aficionados, entrenadores y especialistas.

