La segunda etapa de Cristiano Ronaldo en el Manchester United terminó marcada por un conflicto interno con Erik ten Hag. Ahora, Steve McClaren, integrante del cuerpo técnico del neerlandés, explicó cómo se gestó la ruptura que derivó en la salida del portugués.
En el podcast The Good, the Bad & the Football, McClaren detalló que el origen del problema fue estrictamente deportivo. Ten Hag exigía que su delantero iniciara la presión alta y liderara el trabajo sin balón, algo que consideraba innegociable dentro de su modelo de juego.
Debía realizar esfuerzos constantes en la presión y recuperar posición para participar en la construcción ofensiva. No se trató de una sugerencia, sino de una condición clara para formar parte del once inicial.
Ten Hag sostuvo que quien no cumpliera con ese rol simplemente no jugaría. La postura chocó con el momento profesional de Cristiano, más enfocado en su capacidad goleadora que en el desgaste permanente lejos del área.
Una ruptura que se volvió pública
La tensión alcanzó su punto máximo cuando Ronaldo abandonó el banquillo antes de finalizar un partido tras negarse a ingresar como suplente. El gesto evidenció la fractura definitiva entre jugador y entrenador.
McClaren reconoció que existió orgullo en ambas partes, pero también dejó claro que Ten Hag nunca modificó su idea.
En su proyecto, la presión colectiva pesó más que cualquier nombre propio, incluso el de una de las mayores figuras en la historia del club.

