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Barcelona vive el doble rostro de Lewandowski esta temporada

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Barcelona vive el doble rostro de Robert Lewandowski esta temporada

Foto: @FCBarcelona_es - X

Barcelona vive el doble rostro de Robert Lewandowski esta temporada

La temporada de Robert Lewandowski con el FC Barcelona ofrece una paradoja difícil de ignorar. En el torneo doméstico se mantiene como un depredador del área, pero en la Champions League su impacto se ha diluido hasta el punto de pasar casi inadvertido. La derrota 3-0 ante Chelsea en Stamford Bridge expuso esa doble cara: en Londres apenas tocó el balón, fue bien controlado por los centrales ingleses y terminó sustituido sin haber generado peligro real.

El polaco vive una sequía europea inusual para un delantero de su jerarquía. En esta fase de liga de la Champions no ha marcado en los cinco partidos que ha disputado, con un volumen mínimo de remates y apenas una ocasión clara contabilizada. La consecuencia es directa: por primera vez desde que Hansi Flick se sienta en el banquillo azulgrana, el equipo se quedó sin anotar en un partido europeo, justo cuando más necesitaba el gol de su referente ofensivo.

El contraste con la temporada anterior es evidente. Entonces, con el formato ya renovado de la Champions, Lewandowski encadenó un inicio fulgurante y llegó a este mismo tramo con varios tantos, después de una campaña 2024-25 en la que firmó 42 goles oficiales y sostuvo gran parte del peso ofensivo del equipo. Ese contexto hacía pensar que su producción se mantendría estable, pero el presente curso ha traído una caída brusca en Europa que reabre el debate sobre su rol en los grandes escenarios.

En LaLiga, en cambio, la versión del delantero es la que el Barça esperaba cuando apostó por él. Lewandowski lidera al conjunto azulgrana con ocho dianas en el campeonato y un promedio de un gol cada 64 minutos, cifras que lo colocan como el mejor finalizador del torneo español y solo por detrás de Harry Kane entre los grandes artilleros del continente. Sus movimientos al primer palo, la lectura de los centros laterales y la sociedad con los mediapuntas explican por qué en el campeonato doméstico sigue siendo una garantía de gol.

Rendimiento dispar que enciende las alarmas europeas

Para entender esta brecha entre torneos, hay que mirar más allá del propio Lewandowski. El Barça de Flick se ha mostrado especialmente vulnerable en la Champions cuando juega fuera de casa, con 24 goles encajados en 10 partidos europeos como visitante durante la etapa del técnico alemán, una estadística que evidencia problemas estructurales. Un equipo que sufre tanto sin balón y concede tantas transiciones reduce al mínimo la posibilidad de que su delantero reciba en ventaja y finalice jugadas en el área rival.

Los rivales también cambian el escenario. En Europa, y en especial frente a clubes de la Premier como Chelsea o los propios equipos británicos a los que ya se midió el curso pasado, las defensas son más físicas, las ayudas en el área llegan antes y los espacios se reducen. En LaLiga, aunque el nivel competitivo es alto, muchos adversarios se repliegan más cerca de su portería y conceden más centros y segundas jugadas, un contexto ideal para un nueve clásico como Lewandowski, que domina el juego aéreo y el remate en el área pequeña.

Tampoco se puede obviar el factor biográfico. A sus 37 años, el polaco sigue compitiendo a gran nivel, pero ya no tiene el mismo margen físico que en sus etapas en Borussia Dortmund y Bayern Múnich, cuando llegaba a los meses clave de la Champions en plenitud absoluta. Paradójicamente, sus últimos registros demuestran que ha sabido reinventarse: en 2024-25 alcanzó la barrera de los 100 goles con el Barça y se consolidó como uno de los pocos jugadores del siglo en alcanzar esa cifra con tres clubes distintos, prueba de una vigencia que va más allá de un bache puntual.

Dentro del vestuario, Lewandowski sigue siendo una figura central tanto por jerarquía como por influencia táctica. Aunque no marque, arrastra marcas, fija centrales y abre espacios para jóvenes como Lamine Yamal o los refuerzos ofensivos que se han sumado al proyecto. El reto para Flick pasa por ajustar el sistema en Europa para que el polaco reciba balones en mejores condiciones y por recuperar la confianza de un futbolista acostumbrado a decidir eliminatorias y que ahora vive una de las rachas más discretas de su carrera en la competición que mejor lo ha definido.

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