El FC Barcelona entrenó ante más de 20 mil aficionados en el modernizado Camp Nou tras dos años de obra. Fue un regreso simbólico que encendió la conexión con la grada y marcó la cuenta regresiva para competir allí. La imagen del equipo sobre un césped impecable devolvió al barrio una rutina que muchos esperaban.
Joan Laporta reiteró que el club pretende jugar este mes en el estadio. La última vez que el Barça compitió allí fue en mayo de 2023 y la espera ha sido larga. El ensayo con público sirvió para medir accesos, circulación en anillos inferiores y tiempos de evacuación sin perder el tono festivo.
El recinto aún muestra zonas en obra, con la anilla superior en esqueleto y grúas activas. La postal combinó emoción y realismo sobre lo que falta por terminar. El club prioriza seguridad operativa y estándares mínimos de servicio antes de programar el primer partido oficial de la nueva etapa.
Fuera del estadio hubo ambiente de partido con familias y banderas. Dentro, cánticos constantes acompañaron un trabajo pensado para el espectáculo sin descuidar automatismos. El plantel firmó gestos de cercanía con la afición y el cuerpo técnico evaluó la respuesta del terreno y la logística de banquillos y zonas técnicas.
Aforo agotado y pasos firmes hacia la reapertura
El Barcelona informó que se agotaron 23 mil entradas para el entrenamiento. Los precios fueron de 5 euros para socios y 10 euros para el público general. La decisión acercó el acto a todo tipo de aficionados y permitió una prueba masiva de accesos y servicios en niveles inferiores.
Las obras comenzaron en junio de 2023 con un objetivo claro de ampliar el aforo de poco menos de 100 mil a 105 mil espectadores. El proyecto ronda los 1 mil 200 millones de euros y avanza por fases. El plan contempla una puesta en marcha parcial mientras se completan trabajos en estructuras superiores y equipamientos.
El club proyectó reabrir con partidos el 22 de noviembre ante Athletic y el 29 de noviembre contra Deportivo Alavés, además de encarar la siguiente fase de Champions. Los permisos y los retrasos pospusieron esta hoja de ruta y llevaron a que se reabriera de manera gradual. Laporta insiste en que el equipo podría jugar en el Camp Nou este mes si se validan los avances.
El entrenamiento con público funcionó como examen técnico y empujón anímico. El césped respondió, los accesos fluyeron y la afición volvió a sentirse en casa. El Barça confía en convertir el retorno simbólico en estreno competitivo a corto plazo con la premisa de mantener seguridad, servicio y experiencia al nivel del nuevo recinto.

