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Cinco madrid–valencia que marcaron época en LALIGA EA SPORTS

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Cinco Madrid–Valencia que marcaron época en LALIGA EA SPORTS

Foto: @realmadrid - X

Cinco Madrid–Valencia que marcaron época en LALIGA EA SPORTS

Pocas rivalidades en el fútbol español mezclan tanta historia, contexto social y giros inesperados como la que sostienen Real Madrid y Valencia CF. Desde los años treinta hasta el presente, el cruce entre el club dominante de la capital y el representante orgulloso de la tercera ciudad del país ha dejado partidos que explican una época: goleadas inaugurales, victorias visitantes que rompieron jerarquías, regresos de leyendas y empates agónicos resueltos por un portero en el área rival. Hoy, con casi un siglo de enfrentamientos y una diferencia clara en el balance total (94 triunfos del Madrid por 48 del Valencia en Liga) la serie sigue produciendo relatos que viajan de Chamartín a Mestalla.

El primer capítulo inolvidable llegó el 25 de diciembre de 1932, en una España que todavía jugaba al fútbol en Navidad y en un Chamartín que celebraba su Nochebuena con un 6-0 del Real Madrid al recién ascendido Valencia. Aquel equipo blanco, con Ricardo Zamora en la portería y con Juan Hilario y Manuel Olivares inspirados, fue demasiado para un rival que apenas se estaba estrenando en la élite. El dato simpático —dos técnicos ingleses en los banquillos, Robert Firth y Randolph Galloway— recuerda hasta qué punto la Liga se estaba construyendo todavía sobre influencias británicas.

Quince años después, el guion se dio la vuelta. El 13 de abril de 1947, ya con el Valencia asentado y camino de su tercera Liga en cinco temporadas, Los Che firmaron en el Metropolitano un 4-2 que sigue siendo su triunfo más amplio como visitantes ante el Madrid. Vicente Morera hizo un ‘hat-trick’, Silvestre Igoa completó la obra y los goles de Molowny y Pruden solo maquillaron el resultado. Aquella victoria certificó que el Valencia de posguerra no era un invitado ocasional, sino una potencia real del campeonato.

El tercer encuentro icónico llegó ya en el Santiago Bernabéu, el 12 de septiembre de 1970, y tuvo nombre propio: Alfredo Di Stéfano. El mito blanco regresaba a su estadio, pero sentado en el banquillo del Valencia. No hubo lugar para el sentimentalismo: el Real Madrid ganó 2-0 con dos tantos de Pirri y estropeó el regreso del argentino, aunque la temporada terminaría sonriendo al conjunto che, que se proclamaría campeón meses después. Era una forma perfecta de explicar la rivalidad: el Madrid manda en casa, pero el Valencia sabe elegir cuándo golpear.

Una rivalidad que también se decide en el descuento

Ya en la era moderna, el 2-2 del 3 de enero de 2016 en Mestalla demostró que el partido rara vez es plano. El Madrid de Rafa Benítez se adelantó con un golazo de Karim Benzema, Dani Parejo empató de penalti justo antes del descanso, y en la segunda parte todo se aceleró: roja a Kovačić, cabezazo de Gareth Bale al 82’ para el 1-2 y respuesta inmediata de Paco Alcácer al 83’ para el 2-2 definitivo. Hasta en la prolongación tuvo opción el Valencia, pero Keylor Navas evitó la remontada. Fue una de esas noches en las que las dos hinchadas salieron con la sensación de que pudieron ganar.

El duelo del 15 de diciembre de 2019 volvió a dejar una imagen para la historia: Thibaut Courtois subiendo a rematar un córner en el minuto 95 en Mestalla. El belga cabeceó, Jaume Doménech tapó, pero el rebote quedó muerto para que Benzema fusilara y sellara el 1-1. El Valencia había acariciado el triunfo con el gol de Carlos Soler, pero el Madrid mostró esa capacidad casi genética para salvar puntos en el último suspiro. Que un portero participara así en el empate alimentó la mitología reciente del enfrentamiento.

Lo interesante es que, pese al dominio histórico blanco, la serie sigue siendo competitiva y actual: en abril de 2025 el Valencia volvió a asaltar el Bernabéu (1-2) con un gol de Hugo Duro en el 95’ y con Mamardashvili como gran figura, recordándole al Madrid que este cruce no admite relajaciones. Meses antes, en enero de 2025, los blancos habían tenido que remontar en Mestalla con diez jugadores y un tanto final de Jude Bellingham para llevarse los tres puntos. La rivalidad, por tanto, no vive solo de nostalgia: se renueva cada temporada.

Desde la perspectiva táctica y emocional, estos partidos han servido como termómetro de las dos entidades. Para el Madrid, muchas veces fue el examen de mitad de curso que marcaba el ritmo con el que pelearía la Liga. Para el Valencia, fue el escenario perfecto para exhibir generaciones doradas —la de los 40, la de los 70, la de los 2000 y, más recientemente, los equipos combativos de Mestalla— y para recordar que, aunque el presupuesto no sea el mismo, el carácter competitivo sí lo es.

Y quizá esa sea la verdadera explicación de por qué Madrid–Valencia sigue siendo uno de los fijos del calendario: porque hay una historia de casi 100 años, porque hay resultados sonoros por los dos lados y porque, de vez en cuando, aparece una escena inesperada —un regreso como técnico, un penalti en el 90’, un portero goleador— que lo devuelve a la conversación nacional. La edición de 2025/26 llegará con ese legado a las espaldas y con la certeza de que, en este cruce, nunca es solo otro partido de Liga.

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