La llegada de Lionel Messi al Inter Miami no solo revolucionó la Major League Soccer (MLS), sino que también reconfiguró la manera en que Estados Unidos se relaciona con el fútbol. El fenómeno va más allá de lo deportivo: incluye récords de audiencia, un mercado en expansión y un renovado atractivo internacional para la liga.
El 21 de julio de 2023 quedó marcado como un antes y un después en la historia de la MLS. Esa noche, Messi debutó con el Inter Miami y, con un golazo de tiro libre en tiempo de descuento, encendió una pasión futbolera que Estados Unidos no había vivido con tanta intensidad desde el Mundial de 1994.
Desde entonces, la “Messimanía” se tradujo en números impactantes. Según datos de Apple TV, plataforma con los derechos globales de la MLS, las suscripciones al Season Pass aumentaron más del triple tras el fichaje del astro argentino. En paralelo, la venta de camisetas del Inter Miami rompió récords: la camiseta rosa con el número 10 se convirtió en la más vendida del planeta en 2023, superando incluso a clubes europeos tradicionales.
Pero el impacto va más allá del marketing. Deportivamente, Messi ayudó a elevar el nivel competitivo de la liga. Su presencia atrajo a otros jugadores de renombre como Luis Suárez, Jordi Alba y Sergio Busquets, quienes reforzaron la plantilla del Inter Miami y dieron visibilidad internacional a la MLS.
El efecto también se refleja en las tribunas. Estadios agotados, entradas revendidas a precios de lujo y un incremento del turismo deportivo en ciudades como Miami, Los Ángeles y Nueva York han convertido a la MLS en un producto global.
Messi y los jóvenes
Messi, sin embargo, no solo arrastra multitudes: también ha cambiado la percepción cultural del fútbol en un país dominado históricamente por el béisbol, el baloncesto y la NFL. Jóvenes aficionados de la Generación Z consumen sus goles en TikTok, replican celebraciones en Instagram y siguen las transmisiones en streaming, lo que sitúa al fútbol en un lugar privilegiado dentro del ecosistema digital estadounidense.
Por supuesto, el fenómeno no está exento de críticas. Algunos expertos advierten que la liga debe evitar depender en exceso de figuras veteranas y trabajar en el desarrollo de talento local. La MLS tiene la oportunidad de aprovechar el boom Messi para invertir en academias y darle continuidad a este crecimiento.
Lo cierto es que el proyecto va en marcha. Con el Mundial 2026 en el horizonte, la MLS busca consolidarse como una de las ligas más atractivas del planeta. Y aunque Messi no juegue eternamente, su llegada dejó un legado difícil de igualar: un mercado abierto, una audiencia globalizada y un país que, al fin, empieza a vivir el fútbol con la misma pasión que otras regiones del mundo.

