Nuevo golpe para Dani Olmo. Las pruebas médicas realizadas este miércoles confirmaron que el catalán sufre una luxación en el hombro izquierdo y deberá seguir un tratamiento conservador. Su tiempo estimado de baja es de un mes, lo que lo deja automáticamente fuera de toda actividad en 2025. No estará ante Betis, Eintracht, Osasuna, Villarreal ni en el debut copero de diciembre.
La lesión ocurrió en plena celebración frustrada. Olmo cayó mal después de rematar el gol ante el Atlético de Madrid y quedó inmóvil en el césped. Aunque sonrió al ver el balón entrar en la red, no pudo levantarse. Salió con el brazo sujetado por una toalla e intensos gestos de dolor, evidenciando que el golpe era más serio de lo que parecía.
El momento no podía ser más inoportuno. Olmo vivía uno de sus mejores tramos de la temporada, con tres goles en sus dos últimos partidos y un rol protagónico en el esquema de Hansi Flick. Recuperaba confianza, ritmo y continuidad después de una primera lesión que lo dejó fuera en octubre.
La caída lo obliga a parar otra vez y el Barcelona pierde a un futbolista decisivo entre líneas, capaz de asociarse, acelerar ataques y definir. Su ausencia se suma a un calendario exigente que necesita profundidad, rotaciones y jugadores en forma.
Cinco bajas en un momento crítico para el Barcelona
Con la lesión de Olmo, la enfermería del Barça vuelve a llenarse. Además del catalán, siguen fuera Ter Stegen, Gavi y Fermín, tres futbolistas que ya condicionaban la estructura del equipo. A esto se suma Araujo, que pidió días para recuperarse anímicamente, dejando a la defensa sin uno de sus pilares.
Este panorama complica el cierre de año en un momento donde cada punto cuenta. La carga de partidos en LaLiga, Champions y Copa exige profundidad y el Barça la pierde en cada línea. Flick tendrá que ajustar roles, acelerar procesos y confiar más en jugadores jóvenes para sostener el nivel competitivo mientras espera los regresos.
La luxación deja a Dani Olmo fuera justo cuando recuperaba su mejor versión y volvía a brillar. El Barça deberá resistir su ausencia en un tramo cargado y mantener el pulso sin uno de sus jugadores más influyentes.
Su regreso será en 2026, pero la necesidad de que vuelva fuerte empieza desde ahora, en un equipo que pide a gritos estabilidad en medio de tantas bajas.

