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La dependencia del Real Madrid de Mbappé

Europa

La dependencia del Real Madrid de Kylian Mbappé

Foto: @realmadrid - X

La dependencia del Real Madrid de Kylian Mbappé

La dependencia del Real Madrid de los goles de Kylian Mbappé quedó expuesta en su peor momento de la temporada. La derrota por 1-0 en Anfield ante el Liverpool y el 0-0 en Vallecas frente al Rayo Vallecano llegaron, precisamente, en dos de los pocos partidos en los que el francés no vio portería. La sensación de mini crisis en el entorno blanco tiene más que ver con la imagen y el frenazo ofensivo que con la tabla, donde el equipo sigue en zona alta tanto en Liga como en Champions League.

Los números explican buena parte de la historia. Mbappé suma 18 goles en 16 partidos con el Real Madrid esta temporada, una producción que lo coloca por encima del promedio de un tanto por encuentro y lo consolida como principal referente ofensivo del equipo de Xabi Alonso. En varios tramos del curso ha firmado más de la mitad de los goles del conjunto blanco, una proporción que refuerza la idea de que el plan ofensivo gira de forma casi total en torno a su figura.

En ese contexto, los partidos sin gol del francés son una rareza y un problema a la vez. Hasta ahora solo se ha quedado sin marcar en cuatro choques oficiales: ante Mallorca, Juventus, Liverpool y Rayo Vallecano. Los dos primeros se saldaron con victorias ajustadas, 2-1 y 1-0, pero los dos más recientes terminaron en la primera derrota europea del curso y en un empate que frenó la dinámica liguera, siendo además los únicos duelos de la temporada en los que el Madrid no celebró ni un solo tanto.

El rendimiento individual de Mbappé en esos encuentros tampoco estuvo a la altura de su estándar habitual. En Anfield apenas consiguió armar unos pocos disparos y ninguno encontró portería, mientras el equipo se ahogaba ante la presión alta del Liverpool y solo sobrevivía gracias a las intervenciones de Thibaut Courtois. En Vallecas, encerrado ante un Rayo Vallecano que se protegió cerca de su área, el francés apareció poco, perdió más balones de lo habitual y no encontró espacios para castigar al rival.

Un Madrid que sufre cuando su faro ofensivo se apaga

Más allá de la estadística individual, los dos tropiezos señalan una carencia colectiva. Cuando Mbappé no desatasca partidos con su zancada y su pegada, el equipo muestra dificultades para generar ventajas desde el juego posicional, especialmente contra bloques bajos como el del Rayo. Ni las diagonales de Vinícius Júnior ni las llegadas de segunda línea de Jude Bellingham bastaron para compensar esa falta de finura cerca del área.

En Europa, el choque ante el Liverpool dejó una lectura similar: el plan del Real Madrid se sostuvo en resistir y esperar que su estrella resolviera alguna transición aislada. Cuando esa chispa no apareció, el equipo se vio superado en intensidad y terminó pagándolo con un gol en balón parado que castigó su pasividad ofensiva. El daño, más que matemático en el nuevo formato de la Champions, fue psicológico, al cortar una racha que alimentaba el discurso de imbatibilidad.

El contraste con el resto de la temporada es evidente. Cuando Mbappé marca, el Madrid suele ganar y, en muchos casos, golear: hat tricks en victorias amplias, dobletes que abren partidos, penaltis decisivos en noches europeas. Su impacto se extiende más allá de los goles, porque fija defensas, libera espacios para los extremos y obliga a los rivales a ajustar todo el plan a su zona de influencia, lo que facilita la aparición de otros protagonistas.

La visita del fin de semana al Elche se perfila como termómetro de la verdadera dimensión de la minicrisis blanca. Con un Mbappé que llega de alcanzar los 400 goles en su carrera profesional antes de cumplir los 27 años, por delante en ritmo realizador de leyendas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, el reto para el Real Madrid no es tanto recuperar la puntería de su estrella como construir respuestas colectivas cuando esta falla.

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