El Sevilla FC atraviesa uno de sus momentos más delicados de la temporada. La derrota por 3-0 ante el Levante en el Ramón Sánchez-Pizjuán encendió las alarmas dentro del club y colocó en duda la continuidad de Matías Almeyda como director técnico del conjunto andaluz.
El equipo acumula tres partidos consecutivos sin victoria, dos en LaLiga y uno en la Copa del Rey, una racha que profundizó la crisis deportiva y elevó la presión sobre el estratega argentino, quien no atraviesa su mejor etapa al frente de los Blanquirrojos.
Desde España trascendió que el ambiente interno se tensó al máximo tras la derrota ante el Levante. Diversos reportes señalaron una fuerte inconformidad dentro del vestuario, alimentada por el bajo nivel futbolístico y la falta de resultados en las últimas jornadas.
Tensión interna y ruptura en el vestuario del Sevilla
De acuerdo con el medio Vamos Mi Sevilla, fuentes cercanas al club describieron el ambiente posterior al encuentro como “volcánico”. Tras el pitido final, Almeyda bajó a los vestuarios para recriminar con dureza la actitud de sus jugadores, un hecho que evidenció una creciente desconexión entre el cuerpo técnico y la plantilla.
El entrenador argentino observó el partido desde las gradas luego de cumplir una expulsión sufrida en el duelo ante el Real Madrid. Su intervención posterior al encuentro habría incrementado la molestia entre los futbolistas, en un equipo que muestra serios problemas de contundencia y funcionamiento colectivo.
El próximo compromiso de los Blanquirrojos será clave. El Sevilla recibirá al Celta de Vigo el lunes 12 de enero en el Ramón Sánchez-Pizjuán, un partido que podría marcar un antes y un después en el proyecto de Matías Almeyda.
Con la presión en aumento y un entorno cada vez más tenso, el futuro del técnico argentino pende de un hilo mientras el Sevilla busca una reacción inmediata que evite una crisis mayor.

