El portero mexicano controló sin problemas el primer tiempo y administró una ventaja de dos goles en el arranque de la segunda mitad, pero el duelo cambió por completo cuando Apollon sorprendió con un gol olímpico que abrió la puerta para el empate 2-2 final.
El arranque fue tranquilo para el guardameta. Ochoa organizó su defensa, salió seguro con los pies y apenas tocó el balón en acciones de rutina. AEL tomó ventaja con el penal de Singh al 24’ y el mexicano mantuvo orden y comunicación constante en el área.
Un tiro de esquina cerrado sorprendió a Ochoa y se coló directamente en la portería. El portero reclamó una obstrucción, señaló contacto dentro del área chica y pidió revisión, pero el árbitro mantuvo la decisión.
Ese gol golpeó anímicamente al AEL y reforzó el impulso de Apollon. Seis minutos después, Castel empató con un remate potente que dejó a Ochoa sin margen de reacción. El mexicano ajustó líneas y ordenó a la defensa para evitar un tercer tanto, pero el daño ya estaba hecho.
Ochoa intenta recomponer y firma una atajada clave
A pesar del golpe emocional, Ochoa respondió en el cierre. Al minuto 83’ detuvo un disparo de larga distancia que amenazaba con voltear el resultado y devolvió estabilidad al equipo. AEL buscó el tercer gol en los últimos minutos, pero el empate 2-2 se quedó instalado.
El gol olímpico marcará la narrativa del partido. Ochoa pasó de una noche controlada a un duelo que lo exigió en lo mental y lo técnico. El mexicano buscará recuperar sensaciones en los próximos encuentros mientras AEL intenta no perder terreno en la Liga de Chipre.
El gol olímpico dejó tocado emocionalmente a Guillermo Ochoa y al resto del AEL Limassol. El arquero mexicano veía un partido controlado y de pronto se encontró con una jugada que descolocó por completo al equipo.

