Eric Montes decidió dejar el futbol profesional y cerrar su etapa con el Algeciras CF, una salida que sacudió a la Primera Federación por la claridad del motivo y el momento elegido. El mediocampista explicó su postura con un mensaje directo, “Necesito parar y descansar por salud mental, personal y para dejar de sufrir”, dijo Eric Montes, y añadió “Estoy recuperado de mi lesión, pero necesito parar la práctica deportiva”.
El club andaluz comunicó que ambas partes alcanzaron un acuerdo para la desvinculación, con un mensaje de respeto hacia la decisión del jugador. La noticia se extendió rápido porque no se trató de una baja por rendimiento ni de un movimiento de mercado, sino de un alto total en una carrera que todavía estaba en edad de plenitud deportiva.
En el entorno del futbol español, el caso toma peso por el recorrido de Montes, formado en la cantera y con pasado de liderazgo en categorías juveniles, además de una carrera enfocada en encontrar continuidad lejos de los reflectores de la élite. Su paso por el Algeciras CF lo consolidó como pieza útil en una categoría de máxima exigencia física y emocional, donde la estabilidad rara vez está garantizada.
El trasfondo también está marcado por su proceso de recuperación, ya que atravesó una lesión que lo obligó a un camino largo de rehabilitación. Aunque el jugador ya se encontraba apto en lo físico, su mensaje volvió a subrayar el punto principal, “Abandono el Algeciras CF para buscar nuevos estímulos fuera de deporte”, dijo Eric Montes, al explicar que su decisión no depende del estado de su rodilla.
Cuando el descanso se vuelve una decisión de carrera
La determinación de frenar aun estando recuperado expone una realidad creciente en el futbol, la distancia entre estar listo para jugar y estar listo para sostener la rutina mental del alto rendimiento. Entrenar, competir y convivir con la presión semanal puede ser tan pesado como una lesión, sobre todo cuando se acumulan frustraciones, miedo a recaer y desgaste emocional.
En categorías como la Primera Federación, el contexto añade presión adicional por la incertidumbre contractual, los objetivos deportivos y la necesidad constante de rendir para asegurar continuidad. Ese ecosistema suele elevar la carga psicológica y obliga a muchos jugadores a convivir con un nivel de estrés que se normaliza hasta que aparece un punto de quiebre.
El anuncio de Montes también encaja con una tendencia más amplia, donde cada vez más futbolistas reconocen que la salud mental no es un tema secundario. La conversación dejó de ser tabú y se ha convertido en un punto de agenda en clubes, vestidores y organismos, con más atención a acompañamiento psicológico, prevención y redes de apoyo.
Para el Algeciras CF, la salida representa una baja deportiva y humana, porque el club había apostado por el jugador incluso en su etapa de recuperación. En ese gesto está una parte esencial de la historia, el futbol como industria que empieza a entender que el rendimiento no puede exigirse a costa del bienestar, aunque el cambio todavía sea desigual entre equipos y categorías.

