El seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, ha dejado claro que su objetivo no es solo competir con dignidad en el Mundial 2026, sino pelear por el título en casa. El técnico argentino considera que la selección debe asumir una mentalidad de grandeza y apuntar al campeonato, pese a que el país no llega a cuartos de final desde Corea-Japón 2002. Para él, cualquier proyecto serio debe partir de la idea de ganar y no conformarse con avanzar algunas rondas.
El contexto estadounidense invita a la ambición. La Copa del Mundo se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, con estadios llenos, inversión récord y una generación que combina talento joven y futbolistas consolidados en Europa. Pochettino entiende que, con ese escenario, limitarse a hablar de un buen papel sería desaprovechar una oportunidad histórica para consolidar al futbol como deporte de referencia en el país.
En una reciente entrevista con Andrés Cantor para Fútbol de Primera, el entrenador explicó que el camino hacia esa meta comienza en la cabeza. Señaló que un equipo que solo se ve como candidato a alcanzar octavos o cuartos difícilmente romperá sus propios límites. Por eso utiliza el ejemplo de Marruecos, que en Catar 2022 llegó hasta semifinales apoyado en una convicción interna de poder vencer a cualquier rival, incluida España.
Pochettino insiste además en que jugar un Mundial en casa obliga a elevar la vara. Desde su punto de vista, hacer un torneo simplemente correcto no alcanza para instalar el futbol como parte permanente del paisaje deportivo estadounidense. Repetidamente ha vinculado la idea de un gran Mundial con la posibilidad de dejar un legado duradero en términos de cultura futbolera, infraestructura y formación de nuevas generaciones.
Una mentalidad ganadora tras la tormenta inicial
El argentino asumió el cargo después de la decepcionante Copa América del año pasado, descrita por él mismo como una tormenta que ya estaba en marcha cuando llegó. Señala que, en esos contextos, el nuevo capitán debe aceptar que conduce un barco en medio de aguas agitadas y asumir la responsabilidad de cambiar el rumbo. Desde entonces habla de transformación profunda, tanto en la propuesta dentro de la cancha como en la cultura del vestuario.
Uno de los puntos de quiebre fue la derrota en la final de la Copa Oro 2025 ante México, un 2-1 doloroso con tantos de Raúl Jiménez y Edson Álvarez. Pochettino ha explicado que, a partir de ese golpe, el grupo encontró una forma más clara de competir y elevó sus estándares. Los números recientes respaldan esa lectura: desde aquel tropiezo, el USMNT suma cuatro victorias, un empate y una derrota, incluyendo un contundente 5-1 ante Uruguay con actuaciones destacadas de Diego Luna, Tanner Tessmann, Alex Freeman y Sebastian Berhalter.
El calendario previo al Mundial también respalda la idea de pensar en grande. Estados Unidos tiene en agenda amistosos de alto nivel contra Portugal y Bélgica en marzo, que serán las últimas pruebas antes de que Pochettino anuncie la lista definitiva para 2026. La federación busca rivales de jerarquía precisamente para medir si el discurso ambicioso del entrenador se corresponde con la realidad competitiva del equipo.
No obstante, el proceso no ha estado exento de cuestionamientos. Algunos entrenadores estadounidenses han criticado al argentino, alegando que no comprende del todo la cultura del país y señalando derrotas puntuales, como caídas ante Panamá o Canadá, como prueba de ello. Pochettino considera esos ataques oportunistas, recuerda lo complejo que es dirigir una selección en plena transición y defiende que los cambios estructurales requieren tiempo, errores y ajustes.

