Derechos reservados © Kix Sport.
Everton le gana 2-1 a Crystal Palace

Europa

Everton encuentra héroe y carácter: 2-1 al Palace con sentencia en el descuento

Foto: @premierleague - X

Everton encuentra héroe y carácter: 2-1 al Palace con sentencia en el descuento

Everton firmó una victoria de alto voltaje en casa al derrotar 2-1 a Crystal Palace con un gol de Jack Grealish en el 93’, su primer tanto como “Toffee” desde su llegada en calidad de cedido. El desenlace volteó una tarde que parecía del lado visitante y quebró la racha de 19 encuentros sin perder del equipo de Oliver Glasner, la más larga de la Premier hasta hoy.

El partido comenzó con dominio claro de Palace, que se adelantó al 37’ gracias a Daniel Muñoz tras una acción por derecha que desnudó la espalda local. El conjunto londinense tuvo para ampliar con Mateta y Sarr, pero su falta de puntería mantuvo con vida a Everton. Esa ineficacia —y el desgaste tras Europa a media semana— se pagarían caro en el tramo final.

David Moyes agitó el tablero tras el descanso con cambios que empujaron metros al equipo y conectaron mejor a los puntas. La recompensa llegó al 76’: Iliman Ndiaye transformó un penalti para el 1-1 y cambió la inercia emocional del choque. Desde entonces, Hill Dickinson Stadium fue un hervidero y el cuadro azul olió sangre.

Cuando el choque pedía tablas, apareció Grealish. Un mal despeje en el área cayó en zona caliente y el inglés, atento a la segunda jugada, definió de primera para el 2-1 definitivo, estallido en la grada y foto del día para un Everton que se rehace en la mitad alta. Fue el golpe que por fin tiró abajo a un Palace que había sabido sufrir durante meses.

La racha cae por detalles: eficacia tardía y un héroe inesperado

La clave del encuentro estuvo en las áreas: Palace generó y perdonó; Everton resistió y castigó. Entre el 60’ y el 80’ se produjo el viraje de guion: Moyes encontró piernas frescas y perfiles más verticales; Palace perdió claridad y acusó cansancio. La decisión arbitral del penalti sobre Ndiaye, sin polémica mayor, abrió la puerta a la remontada y ajustó el marcador a un segundo tiempo de empuje local.

Grealish, más allá del gol agónico, dejó una estampa llamativa: fue elegido “Man of the Match” y, con un gesto de fair play, señaló que el premio bien pudo ser para Adam Wharton, motor de Palace durante gran parte del juego. En lo deportivo, su rendimiento sigue al alza —debut goleador y peso en el tramo final—, empujando su candidatura para regresar al radar de la selección inglesa.

En el otro costado, la lectura de Glasner fue tan honesta como dolorosa: su equipo domina muchos pasajes, pero debe ser más eficiente en el último toque. El técnico austriaco subrayó que una derrota así, aunque corta una racha histórica, puede convertirse en palanca para el crecimiento si se afila la definición. La estadística pesa: en los últimos 22 cruces ligueros, Palace solo ha vencido una vez a Everton.

A nivel clasificatorio, el triunfo reactiva a los de Moyes y encaja en una tendencia positiva en casa, mientras que Palace asume su primer tropiezo desde abril y deberá resetear rápido para sostener su ambición europea. La Premier no concede respiros y el calendario aprieta: la respuesta inmediata determinará si lo de hoy fue accidente o aviso.

Libreto táctico y nombres propios: lo que explicó el 2-1

Moyes ganó el ajedrez con un segundo tiempo pragmático: laterales más altos, centros agresivos y segundas jugadas cazadas en la frontal. Ndiaye fue vertical y punzante; Beto arrastró marcas; y Grealish leyó con instinto de “10” dónde caería la pelota para la acción de la sentencia. La estructura azul cerró mejor su área cuando tocó padecer.

Palace, en cambio, se explica por lo bien que trabajó su plan inicial: presión ordenada, rupturas diagonales de Sarr y Wharton como metrónomo. Faltó, eso sí, el último toque de Mateta y una pizca de pausa cuando el duelo se rompió. La cronología lo delata: desperdició el 0-2 y encajó el 1-1 en su peor tramo físico.

En la foto final quedan dos postales. La primera, el abrazo de Grealish con la grada, símbolo de un fichaje que empieza a ensamblar fútbol y liderazgo. La segunda, el gesto de frustración de Glasner: sabe que su equipo tuvo el partido en la mano. Entre ambas, la moraleja de siempre en la Premier: la eficacia es el único atajo.

El veredicto: triunfo de carácter para Everton y derrota aleccionadora para Palace. Un 2-1 que gira en torno a los detalles, a la gestión de los cambios y a la capacidad de un talento para decidir en el último minuto. La racha de 19 invictos ya es pasado; el futuro inmediato, para ambos, se juega en cómo procesen esta noche.

Más noticias de Europa