El Manchester City sufrió un duro golpe en la Champions League al perder 2-0 en el Etihad frente a un Leverkusen que dominó los tiempos del partido y silenció a la afición inglesa. El equipo de Pep Guardiola nunca encontró claridad y volvió a mostrar una preocupante falta de contundencia sin su estrella en el once inicial.
La ausencia de Erling Haaland desde el arranque marcó la conversación previa y posterior al encuentro. El noruego se quedó en la banca Hasta el segundo tiempo y el City lo resintió en un ataque que lució desconectado, obligado a recurrir a centros y jugadas aisladas sin éxito.
En la segunda mitad, Guardiola intentó ajustar líneas, pero el Leverkusen mantuvo el control del ritmo y no permitió que el City reaccionara. La salida limpia del cuadro alemán y su orden defensivo desesperaron al campeón inglés, que nunca encontró caminos claros al arco rival.
Haaland ingresó tarde y no logró cambiar el rumbo del partido. El City cerró la noche con frustración, sin ideas y sin la chispa habitual que lo caracteriza, dejando escapar puntos clave en su casa y generando dudas sobre su momento actual.
Preocupación por el nivel del City
La derrota encendió alarmas en la afición, especialmente porque el equipo sigue dependiendo demasiado de momentos individuales y no logra mantener regularidad en Champions. Guardiola tendrá poco margen para corregir antes del próximo duelo.
La suplencia de Haaland abre debate sobre su estado físico y las decisiones tácticas del técnico. Sin su presencia desde el inicio, el City perdió presencia en el área y terminó pagando caro la falta de profundidad ofensiva.
El resultado deja al City con presión añadida para las siguientes jornadas, obligado a reaccionar si no quiere complicar su clasificación en un torneo que considera prioridad absoluta.

