El Manchester City volvió a brillar en Champions League con un contundente 4-1 sobre el Borussia Dortmund, en un partido que tuvo a Erling Haaland como protagonista especial. El delantero noruego, exfigura del conjunto alemán, volvió a cumplir con la famosa ley del ex al marcar su gol número 18 de la temporada sumando liga de campeones y Premier League.
El tanto del noruego llegó al minuto 29, tras una jugada colectiva que inició Phil Foden, otro de los héroes de la noche con un doblete. Haaland apareció en el área chica, anticipó a los defensores y selló el 2-0 parcial con una definición seca al primer poste.
El equipo de Pep Guardiola impuso su ritmo desde el inicio, dominando cada sector del campo con posesión, presión alta y una ofensiva imparable. Foden, autor de dos goles, y Jeremy Doku, imparable por la banda, fueron piezas clave en la goleada. El Dortmund apenas reaccionó en la segunda mitad, descontando gracias a Waldemar Anton, pero el City cerró la noche con un tanto de Rayan Cherki en tiempo añadido.
Con esta victoria, el Manchester City reafirma su papel de favorito al título y demuestra que su poder ofensivo sigue intacto. Haaland, fiel a su estilo, no celebró su gol con efusividad, pero su mirada lo decía todo: respeto por su pasado, hambre en el presente.
Haaland, verdugo eterno del Dortmund
Desde su salida en 2022, cada reencuentro entre Haaland y el Dortmund ha terminado con el mismo resultado: el noruego marcando. Esta vez no fue la excepción. Con su gol, alcanzó las 45 dianas en Champions League, igualando la marca de Kylian Mbappé a su edad.
Guardiola lo elogió tras el partido, destacando su mentalidad. Mientras tanto, el Dortmund solo pudo aplaudir de pie al hombre que alguna vez fue su joya más preciada y que hoy brilla más que nunca en Manchester.
El City se encamina firme hacia los octavos, con Haaland como su punta de lanza. Una noche más, el ex del Dortmund volvió a demostrar que el gol no tiene memoria, pero sí destino: siempre termina en sus pies.
Con cada partido, Haaland reafirma que su vínculo con el gol es una garantía y no una racha. Lo suyo no es casualidad, sino una máquina perfectamente calibrada para el éxito. Ante su exequipo, no solo marcó, también arrastró marcas, abrió espacios y generó peligro constante.

