La Selección Nacional de Kuwait tenía todo para llevarse los tres puntos ante Egipto. Ganaba 1-0, controlaba el partido y hasta tuvo opciones claras para convertir el 2-0, pero dos errores terminaron entregando un penal, una expulsión y, al final, dos puntos que parecían asegurados. En el Estadio Lusail, lo que parecía una fiesta se transformó en frustración.
Aun así, esa noche me dejó una lección que no esperaba. A Hélio Sousa, entrenador de Kuwait, le aprendí que incluso lo negativo puede convertirse en combustible para el éxito. Una idea que, para ser honesto, me sorprendió, porque uno asume que la negatividad solo resta; pero Sousa dejó claro que, si se usa bien, también puede empujar hacia adelante.

Y es que este martes en la cancha del Estadio Lusail parecía una fiesta de Kuwait, el combinado nacional veía como Los Faraones se equivocaban al ataque y no podían marcar ni un gol. Esto fue aprovechado por los kuwaitís y al minuto 64′ Fahed Al Hajri anotaría el primer tanto del encuentro. Con la ventaja parecía que todo terminaría ahí, pero el arquero Suod Alhoushan cometió dos errores enormes: primero se ganó una tarjeta amarilla por gastar tiempo y después regalaría un penal y sería expulsado al 83′ por hablar mal con el árbitro. Al final este 1-0 se convirtió en un 1-1 que repartía puntos.
Tras los 90 minutos, se marcó el empate y me dirigí a la conferencia de prensa donde le pregunté al director técnico de Kuwait, Hélio Sousa «¿cómo se sentía el equipo?» tras pasar de la fiesta a la tristeza, y me dejó una lección como ninguna otra.
La lección de Sousa sobre el dolor y el aprendizaje
«Se sienten como quiero que se sientan: Se sienten muy mal con el resultado», me respondió en inglés en el recinto en el sótano del Estadio Lusail.
«Sienten que quieren un mejor resultado. Entrenan para eso, para un fútbol que se merecen. Esto es lo que pasa cuando nos llaman, que estamos ahí para conseguir lo que queremos, por lo que lucharemos y con la calidad que ponemos para conseguirlo».
Pero esa primera frase donde Sousa aseguraba que quería que sus jugadores se sintieran mal me dejó marcado, ya que seguramente la negatividad no puede llevar nada bueno.
Aunque no, las palabras del técnico portugués se aclararon con sus siguientes declaraciones, ya que lo que quería dar a entender a sus futbolistas, era que el dolor de perder una victoria es tan grande, que deberían evitarlo a toda costa en el futuro y solo enfocarse en ganar.
«Así que siento que podemos mejorar el juego. Y esa es la sensación que quiero», continuó. «Quizás en el pasado lo sentían como normal. Esa no es la sensación agradable que se puede tener con este tipo de juego».
A Hélio Sousa, entrenador de Kuwait, le aprendí que lo negativo puede ser combustible para el éxito. En el futbol perder duele, empatar a veces no es tan malo, pero fallar una oportunidad clara de gol y después regalar un penal para darle el empate al rival es algo quizás peor que una derrota. Y ahí es donde el estratega quiere que le duela a sus jugadores, para que nunca más vuelva a suceder eso.
CRÉDITO: Por Manuel R. Medina
FOTOS: Manuel R. Medina

