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Irapuato confirma su lugar en la final y reaviva el debate del ascenso

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Irapuato confirma su lugar en la final de la Liga Expansión y reaviva el debate del ascenso

Foto: @clubirapuato_ - X

Irapuato confirma su lugar en la final de la Liga Expansión y reaviva el debate del ascenso

El Irapuato está viviendo un sueño que parece sacado de otro tiempo del futbol mexicano. En su primer torneo en la Liga de Expansión MX, el histórico club fresero se metió a la gran final tras eliminar al Atlético Morelia con un gol agónico en el Estadio Sergio León Chávez, que lució como en sus mejores noches. Lo lograron apenas seis meses después de haberse coronado en la tercera división, cuando la estructura del sistema les negó el ascenso deportivo y solo les abrió la puerta por invitación.

La serie ante Morelia fue el resumen perfecto de lo que representa este equipo para su afición. Con el global empatado, una falta en el área sobre Elbis Souza al minuto 87 derivó en un penal que desató la polémica, pero también el rugido de un estadio volcado con la Trinca Fresera. El tanto desde los once pasos selló el 1-1 en la vuelta y el pase a la final, en un contexto donde el premio máximo sigue siendo solo el trofeo, sin posibilidad de subir a Liga MX.

El contexto hace aún más potente el mensaje deportivo de Irapuato. El club venía de proclamarse campeón en la Liga Premier y, al no existir ascenso y descenso efectivo, quedó atrapado en la categoría hasta que la propia Liga de Expansión MX gestionó su ingreso como club invitado para el Apertura 2025. En cuestión de meses pasó de levantar un título en tercera división a cerrar la fase regular en cuarto lugar y ahora pelear por el campeonato de plata.

No se trata de cualquier franquicia emergente, sino de un club con historia y arraigo. El Estadio Sergio León Chávez, sede de partidos mundialistas en 1986, volvió a llenarse de color rojo y azul como en los años en que Irapuato competía en primera división. La afición fresera, que ha sufrido descensos administrativos, desapariciones y mudanzas, se ha convertido en un símbolo de resistencia del futbol de provincia.

El caso Irapuato y la herida abierta del sistema cerrado

La gesta deportiva de Irapuato contrasta con una estructura que sigue sin premiar el mérito en la cancha. Desde 2020, la Liga MX y la Liga de Expansión MX operan sin ascenso ni descenso, bajo el argumento de estabilizar las finanzas de los clubes y sanear proyectos vulnerables tras la pandemia. Los reglamentos vigentes establecen que no habrá cambios de categoría hasta que se cumpla el periodo fijado y se reabran los criterios de certificación.

En los últimos meses, varios clubes de Expansión llevaron el tema hasta el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), al considerar que el modelo cerrado limita la inversión y deprime el valor deportivo de la categoría. El TAS acabó por rechazar la restitución inmediata, pero confirmó que el ascenso y descenso deberán regresar a partir de la temporada 2026-27, de acuerdo con el acuerdo original de 2020. Es decir, proyectos como el de Irapuato pueden ser campeones hoy, pero tendrán que esperar al menos un par de años para aspirar a subir por méritos deportivos.

El caso fresero se vuelve entonces un argumento vivo contra la prolongación del sistema cerrado. Si un club que venía de la tercera división, con estadio lleno y respaldo popular, es capaz de competir y llegar a una final en su primer torneo, queda claro que el talento no está reservado solo para los proyectos de la élite. Directivos y especialistas recuerdan que, sin el incentivo del ascenso, la Liga de Expansión corre el riesgo de quedar reducida a una liga puente, sin suficiente presión competitiva ni recompensa para los que mejor trabajan.

La discusión se da, además, en plena cuenta regresiva hacia el Mundial 2026, que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá. Mientras la FMF ha sugerido que el regreso del sistema se consolide después del torneo, el TAS ya puso fecha y obligó a revisar los criterios de certificación y control financiero. En ese escenario, historias como la de Irapuato sirven para recordar que la pirámide competitiva solo tiene sentido si el camino hacia la cima está abierto.

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