La presencia de Kylian Mbappé en las gradas del estadio Príncipe Moulay Abdellah le dio brillo mediático a la segunda salida de Marruecos en la Copa Africana de Naciones, pero no cambió el guion futbolístico. El anfitrión empató 1-1 ante Malí por el Grupo A y, aunque se mantiene en la cima, volvió a dejar sensaciones de un equipo que todavía no encuentra su mejor versión.
Mbappé viajó para acompañar a su amigo Achraf Hakimi, quien sigue fuera por una lesión sufrida con el Paris Saint Germain y no juega desde noviembre. Sin su lateral estrella, el técnico Walid Regragui retocó el once y apostó por un plan más paciente, con dominio territorial en la primera mitad, pero con fallas en la definición que impidieron abrir temprano el partido.
Marruecos tuvo la primera gran oportunidad cuando Ismael Saibari desperdició una ocasión clara, una jugada que anticipó el tono de la noche. El gol local llegó después mediante el VAR, con un penal que Brahim Díaz convirtió para el 1-0, una ventaja que pareció encaminar el juego, pero que terminó activando la respuesta de Malí.
La reacción africana no tardó, Malí adelantó líneas, disputó la posesión y obligó al anfitrión a defender más cerca de su área. El empate también se originó en una revisión del VAR, con un penal ejecutado por Lassine Sinayoko, quien confirmó su buen momento tras haber marcado en la fecha anterior.
La Copa Africana castiga la falta de contundencia del anfitrión
En el segundo tiempo, Marruecos buscó recuperar el control, aunque le costó sostener secuencias largas y dependió de centros y acciones aisladas para generar peligro. Mbappé siguió el partido desde la tribuna con atención, mientras el estadio empujaba, pero el local no logró convertir su superioridad emocional en un segundo gol.
Los últimos minutos fueron de asedio marroquí, con Malí resistiendo con orden y cerrando carriles interiores. La igualdad dejó a Marruecos con cuatro puntos y como líder del Grupo A, ayudado por el empate 1-1 entre Zambia y Comoras, aunque el rendimiento sigue por debajo de lo que exige el rol de favorito y anfitrión.
El punto de Malí también refuerza una tendencia del torneo, la paridad y el peso creciente del VAR en decisiones que impactan directamente el marcador. En partidos cerrados, un detalle o una revisión puede alterar el plan y obligar a los candidatos a manejar la presión con mayor precisión, especialmente cuando se juega con un estadio lleno y la etiqueta de obligación.
En el cierre de la jornada, Egipto resolvió su compromiso del Grupo B con una victoria 1-0 sobre Sudáfrica gracias a un penal de Mohamed Salah, resultado que lo dejó con seis puntos y boleto a octavos de final. Pese a jugar gran parte del encuentro con un hombre menos, el equipo egipcio sostuvo la ventaja, mientras Angola y Zimbabue empataron 1-1 para sumar sus primeras unidades.

