Rio Ferdinand admitió que los años como futbolista profesional dejaron consecuencias importantes en su salud. El exdefensor del Manchester United y de la selección inglesa explicó que todavía sufre episodios severos de dolor de espalda que, en ocasiones, lo obligan a permanecer en el hospital.
A sus 47 años, Ferdinand reconoció que convivió durante gran parte de su etapa como jugador con tratamientos constantes para poder competir. “Tomé pastillas e inyecciones durante seis años para poder jugar. Eso pasó factura”, confesó en una entrevista reciente.
El excentral detalló que el dolor aparece de manera inesperada y puede inmovilizarlo temporalmente. A pesar de haberse retirado hace más de una década, las exigencias del alto rendimiento siguen reflejándose en su cuerpo.
Actualmente, Ferdinand reside en Dubái junto a su familia y adoptó un enfoque más integral para el cuidado físico. Por primera vez desde su retiro, trabaja de manera constante con un fisioterapeuta y coordina su preparación junto a un entrenador personal para prevenir lesiones en lugar de reaccionar cuando el daño ya está hecho.
Un ejemplo para sus hijos fuera del campo
Aunque ganó 14 títulos importantes, incluidos seis campeonatos de la Premier League, Ferdinand no busca una vida completamente relajada. El exjugador considera fundamental mantener disciplina y transmitir valores a sus hijos.
Ferdinand explicó que quiere que sus hijos vean el esfuerzo diario como algo normal. Para él, mantenerse activo y acudir al gimnasio forma parte de un estilo de vida saludable que busca inculcar en su familia, incluso después de haber alcanzado la cima del fútbol europeo.

