Desde la salida de la Liga MX en 2016, la afición no ha dejado de imaginar un posible regreso al torneo de clubes más importante de Sudamérica, donde equipos como Cruz Azul, Chivas y Tigres alcanzaron finales históricas, y clubes como América y Pachuca se quedaron a un paso de la gloria.
El retiro de los clubes mexicanos respondió a cambios de calendario y formato que chocaron directamente con las competencias de Concacaf, especialmente con la Concachampions.
Concacaf sigue siendo el gran obstáculo
El principal freno sigue siendo la postura de Concacaf. El organismo exige que los mejores clubes de cada liga prioricen sus torneos regionales, lo que vuelve casi inviable que los equipos más fuertes de México disputen la Libertadores sin sacrificar la Concachampions.
Entre las propuestas que han surgido aparece una idea polémica y es que los clubes que terminen entre el quinto y octavo lugar de la Liga MX participen en la Libertadores.
Han pasado ya diez años desde la última participación mexicana en la Copa Libertadores 2016. Toluca, Puebla y Pumas UNAM fueron los últimos representantes, con los universitarios llegando hasta los cuartos de final.

