El Liverpool sufrió una de sus derrotas más duras de la era reciente con el 0-3 frente a Nottingham Forest en Anfield, un marcador que resume la deriva del equipo en la temporada de la Premier League 2025-26. El vigente campeón se vio superado por un rival que pelea por la permanencia y que encontró espacios, confianza y contundencia donde el conjunto de Arne Slot solo ofreció dudas. El resultado deja a los locales en la mitad baja de la tabla y abre un debate serio sobre el rumbo del proyecto.
El desarrollo del encuentro refuerza la sensación de equipo partido. Murillo adelantó a Forest en el minuto treinta y tres tras una acción revisada por el VAR y que llegó contra el flujo del juego, ya que Liverpool acumulaba posesión y ocasiones sin precisión. Nada más iniciar la segunda parte, Nicolo Savona amplió la ventaja tras una transición rápida y en el tramo final, Morgan Gibbs White aprovechó un rebote para sellar el 0-3, mientras Anfield observaba incrédulo.
Los números de la temporada explican parte del malestar. Liverpool acumula ya seis derrotas en los últimos siete partidos de liga y suma ocho caídas en once jornadas, una secuencia impropia de un equipo que viene de levantar el título nacional. Con dieciocho puntos, los reds se encuentran a una distancia considerable del líder Arsenal y ven cómo la zona de clasificación a la Champions League se aleja semana tras semana.
La estadística del choque ante Forest ahonda en el diagnóstico. Liverpool terminó con más del setenta por ciento de posesión y veintiún disparos totales, pero solo cuatro remates claros a puerta, mientras su rival convirtió tres de sus quince intentos y manejó mejor las áreas. La combinación de fragilidad defensiva y poca eficacia ofensiva se ha convertido en una constante de la era Slot, pese a una plantilla cargada de nombres de peso.
Nottingham Forest respira y cambia su temporada
En el otro lado del marcador, Nottingham Forest encontró en Anfield el punto de giro que llevaba semanas buscando. El equipo de Sean Dyche hilvanó su primer triunfo a domicilio del curso, encadenó tres jornadas sin perder y salió provisionalmente de la zona de descenso al situarse en el puesto dieciséis con doce puntos. Para un club que había sufrido derrotas ajustadas y escasa recompensa, el 0-3 ante el campeón funciona como impulso anímico y deportivo.
La importancia histórica del resultado también es significativa. Forest logró victorias consecutivas en Anfield por primera vez en sesenta y dos años y repitió la gesta de la campaña pasada, cuando ya había sido el único visitante capaz de ganar allí en liga. La solidez defensiva, el trabajo físico y la claridad en las transiciones empiezan a reflejar la huella de Dyche, un técnico identificado con equipos competitivos incluso en contextos de sufrimiento.
Para Liverpool, la derrota abre interrogantes en varios frentes. Las decisiones tácticas de Slot, el encaje de los fichajes y la gestión de las ausencias por lesión han quedado bajo la lupa, mientras la dinámica negativa amenaza con convertir la temporada en una carrera contrarreloj por no quedar fuera de Europa. El club necesita reaccionar de inmediato en los próximos compromisos si quiere evitar que el objetivo pase de la pelea por el título a una lucha por salvar el curso con un puesto continental menor.
Forest, en cambio, puede tomar este 0-3 como punto de partida para una segunda fase del campeonato con mayor tranquilidad. El equipo ha demostrado que puede competir y ganar en escenarios de máxima presión y, si mantiene la solidez mostrada en Anfield, tendrá margen para asegurar la permanencia antes del tramo final. Mientras en Liverpool se habla de crisis y reconstrucción, en Nottingham se permite soñar con una temporada que ya no se defina solo por el objetivo de sobrevivir, sino por la posibilidad de construir algo más estable a medio plazo.

