Chivas vivió una de las eliminaciones más dolorosas de los últimos años. El equipo cayó 3-2 ante Cruz Azul en los cuartos de final después de ponerse en ventaja dos veces y ver cómo Javier Hernández voló un penal al minuto 86. La Máquina mandó de vacaciones al Rebaño de la manera más cruel, y mientras la afición buscaba respuestas, los capitanes fueron quienes aparecieron para hablar.
Luis Romo tomó la palabra primero. El capitán envió un mensaje de orgullo y respaldo al equipo y a la afición. Aseguró que representaron el escudo con compromiso y que el grupo trabajará más fuerte para regresar al lugar que Chivas merece. Romo no se escondió y fue el rostro principal del vestuario tras el golpe anímico.
Raúl ‘Tala’ Rangel también salió a enfrentar el momento. El portero reconoció el dolor de la derrota, pero explicó que el sentimiento existe porque el equipo ama los colores. Dio gracias a la afición y prometió volver más fuerte.
Otros jugadores como Richard Ledezma, Alan Mozo, José Castillo, Dani Aguirre y Omar Govea acompañaron con mensajes que buscaban levantar al grupo y cerrar el torneo con dignidad.
El vestuario intenta recomponerse tras una salida dolorosa
La postura de los jugadores experimentados dejó claro el esfuerzo por asumir la responsabilidad colectiva.
La eliminación golpeó al grupo, pero los mensajes de Romo, Rangel y el resto buscaron sostener la unidad y evitar que el penal fallado sea el único recuerdo de la serie.
Mientras los líderes hablaban, Javier Hernández tomó un rumbo distinto. Tras recibir críticas por el penal fallado, el delantero salió de Verde Valle sin dar declaraciones. Chicharito saludó rápidamente desde su coche, sin bajar la ventana ni atender a los medios presentes, y se marchó sin aclarar nada después de la eliminación.
El silencio de Chicharito contrasta con el liderazgo que mostraron otros futbolistas, y el equipo ahora reflexiona sobre un cierre de temporada que terminó marcado por un desenlace dramático e inesperado.

