El delantero del Real Madrid, autor de los dos goles ante el Benfica, dio la cara tras la derrota que dejó al club fuera del Top-8 de la Champions League. El atacante fue autocrítico y reconoció que el equipo no estuvo a la altura en un partido clave. Sus palabras reflejaron frustración y preocupación.
El futbolista dejó claro que el problema no pasó por lo futbolístico. Señaló una falta de intensidad y de hambre competitiva en el equipo. Aceptó que el Madrid no transmitió la sensación de jugarse la vida.
Sobre el rendimiento colectivo, el delantero habló de una falta de continuidad preocupante. Reconoció que el equipo alterna buenos y malos partidos sin estabilidad. Aseguró que un club campeón no puede permitirse ese tipo de irregularidad.
El jugador subrayó que el equipo debe corregir esa dinámica cuanto antes. Admitió que el nivel mostrado no corresponde al peso histórico del club. La autocrítica marcó el tono de su análisis.
Autocrítica, vergüenza y mensaje a la afición
El atacante aceptó que el Real Madrid merece estar fuera del Top-8. Reconoció que el Benfica fue mejor y explicó que el equipo buscaba evitar el playoff para tener descanso. La derrota dejó un sabor amargo en el vestidor.
Sobre los goles recibidos, fue contundente. Calificó el cuarto tanto como una vergüenza y admitió que el tercero tampoco cambió nada. Reconoció que encajar esos goles no es normal para un equipo como el Madrid.
Al ser cuestionado sobre si el problema fue futbolístico o de actitud, respondió que fue una mezcla de ambos. Explicó que si no se juega con todo, cualquier rival puede pasar por encima. Puso al Benfica como ejemplo claro de ello.
Finalmente, envió un mensaje a la afición. Les pidió que sigan apoyando al equipo y recordó que no están eliminados. Señaló que en Liga la dinámica es positiva y que el equipo debe reaccionar desde ahora.

