El Mundial Sub-20 arranca este sábado en Chile con la participación de 24 selecciones que buscarán demostrar cuál tiene la mejor generación juvenil del planeta. El torneo, conocido por ser un escaparate de futuras estrellas, pondrá bajo la lupa a la Selección Mexicana, que llega con la tercera plantilla más cara de toda la competencia.
El equipo dirigido por Eduardo Arce no la tendrá fácil, ya que comparte el Grupo C con España y Brasil, dos de las selecciones más cotizadas y favoritas al título, además de Marruecos, un rival africano que siempre suele complicar. Aun así, el valor de mercado del combinado mexicano refleja la calidad de futbolistas que han venido creciendo en ligas nacionales e internacionales.
El jugador mejor tasado del Tricolor es Obed Vargas, mediocampista del Seattle Sounders, cuyo precio ronda los 8 millones de euros. Su nombre destaca como el principal referente económico y deportivo del equipo. Le siguen Elías Montiel, mediocampista del Pachuca valorado en 5 millones, Íker Fimbres de Monterrey con 3.5 millones y Gilberto Mora, joven promesa de Xolos de Tijuana, tasado en 3 millones de euros. Todos ellos forman parte de una generación que genera altas expectativas en la afición.
Más allá del dinero, este torneo tiene un historial de servir como trampolín para figuras que después brillaron en la élite del futbol mundial. En el pasado, jugadores como Roberto Carlos, Kaká, Raúl González, Cesc Fábregas, Andrés Iniesta, Isco, Edinson Cavani, Luis Suárez, Diego Forlán, Thierry Henry, Mohamed Salah y Lionel Messi mostraron sus primeras credenciales en este certamen antes de convertirse en referentes.
Un grupo de máxima exigencia para el Tricolor
El calendario no da respiro a México. El debut será este domingo 28 de septiembre ante Brasil en el Estadio Nacional de Santiago a las 17:00 horas, tiempo del centro de México. Se trata de un reto inmediato frente a una de las plantillas más costosas y talentosas del torneo.
Posteriormente, la Selección Nacional enfrentará a España el miércoles 1 de octubre, otro rival de jerarquía que siempre figura como candidato al título. Finalmente, cerrará la fase de grupos el sábado 4 ante Marruecos, en un duelo que podría ser decisivo para las aspiraciones de clasificar a la siguiente ronda.
La exigencia será máxima, pero al mismo tiempo representa una vitrina ideal para que los jóvenes mexicanos demuestren su valor en la cancha más allá de los números. La oportunidad de medirse contra potencias históricas como Brasil y España también ofrece la posibilidad de acelerar el crecimiento competitivo de una generación que busca devolver al futbol mexicano protagonismo en torneos internacionales.
Con una plantilla que figura entre las más caras del certamen, México está llamado a dar un golpe sobre la mesa y a confirmar que el talento juvenil nacional sigue siendo un activo valioso en el escenario mundial.

