La selección de México Sub 17 Femenil derrotó a Brasil en la tanda de penales y aseguró el tercer lugar del Mundial disputado en Marruecos. Tras un empate agónico en tiempo regular, el Tri juvenil ganó 3-1 desde los once pasos con una actuación decisiva de la arquera Valentina Murrieta. El partido se jugó en el Prince Moulay Abdellah Annex Stadium de Rabat este sábado 8 de noviembre a las 16:30 hora local, en la antesala de la final.
El desarrollo fue tenso y de márgenes mínimos, con México sosteniendo un plan de recuperación alta y transiciones cortas. Brasil respondió con más posesión y cambios de orientación, pero se topó con un bloque compacto y una arquera en alta forma. La eficacia en penales selló un resultado que coloca a México en el podio de la categoría.

El guion del Tri repitió tendencias del torneo con presión tras pérdida y ocupación de carriles interiores para atacar la espalda de las laterales brasileñas. En los duelos a balón parado, México ganó metros y generó las mejores segundas jugadas. Brasil buscó el desequilibrio por fuera y tiros de media distancia, aunque sin la puntería necesaria en los minutos clave.
Murrieta volvió a ser factor con intervenciones oportunas y liderazgo en la tanda definitiva. En un cierre de alta tensión, el Tri mantuvo la calma en la carrera corta hacia el punto penal y ejecutó con precisión. El saldo consolida el crecimiento competitivo de un grupo que se adaptó a rivales de estilos distintos durante el certamen.
Un bronce con valor formativo y mensaje para el siguiente ciclo
El tercer puesto tiene impacto más allá del metal por los minutos de presión real que acumulan jugadoras de 16 y 17 años. Gestionar emociones tras caer en semifinales y recargar el foco para competir por el podio es parte del aprendizaje. Para el cuerpo técnico, la victoria refuerza convicciones tácticas y la rotación de piezas en un calendario exigente.
La sede en Rabat y la logística compacta del torneo favorecieron operaciones, recuperación y experiencia de afición. La organización concentró jornadas y mantuvo la comunicación de horarios y recintos, con transmisión oficial en FIFA Plus del partido por el tercer lugar. El formato permitió programar la final y el juego por el bronce en una misma jornada para maximizar atención global.

En términos de juego, el Mundial confirmó patrones que México capitalizó ante Brasil. La presión coordinada, la transición corta y el valor de las acciones a balón parado decidieron varios marcadores cerrados. En Rabat, la puntería y el temple desde los once pasos definieron una medalla.
Con el bronce asegurado, México cierra Marruecos 2025 con impulso competitivo y una base reconocible de principios tácticos. La combinación de solvencia defensiva y pegada en momentos de máxima tensión ofrece una hoja de ruta para el siguiente ciclo. Para Brasil, el cuarto puesto deja correcciones nítidas en eficacia y gestión de áreas.

