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México es la selección con más partidos inaugurales en la historia

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México es la selección con más partidos inaugurales en la historia

Foto: @miseleccionmx - X

México es la selección con más partidos inaugurales en la historia

La Selección Mexicana volverá a levantar el telón de una Copa del Mundo en 2026, cuando salte a la cancha del Estadio Azteca el 11 de junio para el primer partido del torneo que compartirán Estados Unidos, México y Canadá. Será un capítulo más en una relación tan particular como exigente: ningún otro país ha jugado tantos duelos inaugurales en Mundiales como México. Hasta ahora suma siete apariciones iniciales y, pese al protagonismo, la estadística deportiva ha sido adversa.

Ese récord se explica por el peso histórico de México como selección fundadora en 1930, por su condición de anfitrión en 1970 y por su papel como invitado recurrente en escenarios simbólicos para la FIFA. Uruguay 1930, Brasil 1950, Suiza 1954, Suecia 1958, Chile 1962, México 1970 y Sudáfrica 2010 forman la lista de torneos en los que el Tri abrió el camino del Mundial. El balance es duro: cinco derrotas y dos empates, con solo dos goles anotados y 19 recibidos.

Todo comenzó en Uruguay 1930, en el Estadio Pocitos de Montevideo, donde Francia venció 4-1 a México en uno de los dos primeros partidos de la historia de la Copa del Mundo. Aquel día, el tanto de Juan Carreño quedó como el primer gol mexicano en los Mundiales, aunque el marcador reflejó la distancia competitiva de la época. Era un futbol todavía en formación, con largos viajes en barco y condiciones muy distintas a las actuales.

Tras la pausa por la Segunda Guerra Mundial, el Tri regresó a un escenario mayor en Brasil 1950 y de nuevo fue protagonista del arranque. En el recién inaugurado Maracaná, la selección brasileña se impuso 4-0 en un partido que presentó al mundo la ambición del gigante sudamericano en su propia casa. Esa tendencia se repitió en Suiza 1954, donde Brasil goleó 5-0 a México, y en Suecia 1958, con un 3-0 de los anfitriones, así como en Chile 1962, con otro tropiezo inicial por 2-0 ante Brasil.

El Tri, rey de los estrenos mundialistas pero con cuenta pendiente

El primer giro en esta historia llegó en México 1970, cuando el Estadio Azteca recibió el duelo inaugural entre la selección local y la URSS. Ante más de cien mil aficionados, el equipo mexicano logró por fin evitar la derrota en un partido de debut con un empate sin goles que abrió el considerado por muchos como el Mundial más espectacular de la historia. El resultado no rompió del todo la inercia negativa, pero sí demostró que el Tri podía competir de otro modo bajo la presión del foco mundial.

La relación entre México y el Azteca se reforzó todavía más en 1986, cuando el coloso de Santa Úrsula se convirtió en el primer estadio en albergar dos finales y múltiples partidos clave, aunque en esa edición el partido inaugural fue protagonizado por otros combinados. Ahora, con las obras de modernización en marcha y un cambio de nombre comercial, el recinto se prepara para convertirse en el primer estadio con tres Copas del Mundo en su historial. La reapertura con un amistoso ante Portugal en marzo de 2026 servirá como ensayo general para la cita más importante.

El último capítulo de esta saga se escribió en Sudáfrica 2010, en el moderno Soccer City de Johannesburgo. En el debut del primer Mundial en África, la selección anfitriona y México firmaron un 1-1 que mezcló la ilusión local con la capacidad del Tri para reaccionar en momentos críticos. El gol de Rafael Márquez salvó un punto y dejó la sensación de que, al menos, el equipo ya estaba lejos de aquellas goleadas de mediados del siglo pasado.

Hoy, rumbo a 2026, el reto es transformar esa historia de estrenos sufridos en un impulso positivo. Bajo la dirección de Javier Aguirre y con una nueva generación que se prepara con duelos de alto nivel ante selecciones como Portugal y Bélgica, México tiene en sus manos la oportunidad de lograr por primera vez una victoria en un partido inaugural de Copa del Mundo. Si lo consigue en un Azteca remodelado y ante la mirada del planeta, el Tri no solo romperá una estadística incómoda, también enviará un mensaje claro de que está listo para ir más allá del muro recurrente de los octavos de final.

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