La Selección Mexicana ya está en San Antonio para encarar a Paraguay en el que será su último partido del año bajo la dirección de Javier Aguirre. El duelo llega en un momento delicado, con una racha sin triunfos que ha encendido las alarmas en el entorno tricolor. Más allá del carácter amistoso, el choque se asume como un examen serio frente a un rival que también tiene boleto al Mundial 2026.
Desde que el Tri conquistó la Copa Oro frente a Estados Unidos, el equipo ha sido incapaz de mantener aquella inercia positiva. México ha enfrentado a Corea del Sur, Japón, Colombia, Ecuador y Uruguay, todas selecciones ya clasificadas a la próxima cita mundialista. El saldo, sin victorias y con la goleada sufrida 4 0 ante Colombia como golpe más duro, ha encendido focos rojos en la federación y en la propia plantilla.
De esos cinco encuentros recientes, cuatro terminaron en empate y uno en derrota, una cosecha corta para un equipo que aspira a competir de tú a tú con potencias y con rivales directos en la lucha por acceder a rondas finales. El cuerpo técnico ha insistido en aprovechar estos amistosos como laboratorio táctico, pero los resultados empiezan a pesar tanto como el rendimiento. El duelo ante Paraguay aparece entonces como una oportunidad para mostrar avances reales y no solo intenciones.
Si se mira el año completo, el balance del Tricolor ante selecciones mundialistas es menos dramático, aunque sigue lejos de ser ideal. En ocho partidos contra equipos ya clasificados, México suma tres triunfos, cuatro empates y una derrota, números que lo mantienen en zona competitiva, pero sin margen para la complacencia. Ganar en San Antonio significaría cerrar el año con un mensaje de estabilidad y enviar una señal positiva rumbo a la siguiente ventana internacional.
Paraguay llega con figuras y el sello de Gustavo Alfaro
Del otro lado, Paraguay aterriza en Texas con la tranquilidad de saberse clasificado al Mundial, pero con tareas pendientes en cuanto a funcionamiento. El equipo dirigido por Gustavo Alfaro viene de perder 2-1 frente a Estados Unidos y de una gira asiática con empate ante Japón y derrota frente a Corea del Sur. La Albirroja combina orden defensivo con transiciones rápidas, un estilo que suele complicar a un México que muchas veces sufre contra bloques compactos.
En la lista paraguaya destacan nombres como Miguel Almirón, atacante del Atlanta United con pasado en el Newcastle United de la Premier League. Aunque llega con casi un mes sin competencia oficial tras la eliminación de su club en la MLS, su capacidad para romper líneas y asociarse entre líneas lo convierte en una amenaza constante. También sobresale Julio Enciso, hoy en el Strasbourg de la Ligue 1 tras su paso por el futbol inglés con Brighton e Ipswich Town, un atacante versátil que puede partir desde la banda o jugar detrás del nueve.
Para México, el partido implica ajustar cuentas con sus propias dudas más que con el rival. Jugadores como Gilberto Mora y otros elementos ofensivos están llamados a asumir mayor peso en el último tercio, mientras que la zaga debe mostrar la solidez que faltó en noches como la de la goleada ante Colombia. Aguirre ha insistido en encontrar equilibrio entre un bloque compacto y una presión alta más sincronizada, algo que se verá a prueba ante el toque y la velocidad de los paraguayos.
Además del resultado, el cuerpo técnico mexicano buscará respuestas individuales de cara a la lista definitiva para el próximo verano. San Antonio ofrece un escenario ideal, con mayoría de afición tricolor en las tribunas y un rival de nivel mundialista que no regalará nada. Si el Tri logra combinar intensidad, orden y eficacia, podrá cerrar el año con un triunfo que alivie la presión y reactive la confianza en un proyecto que necesita señales claras de progreso.

