El Atlas consiguió un triunfo agónico por 3-2 sobre Necaxa en la jornada 11 del Apertura 2025, gracias a un penal convertido por Diego González Alcaraz en el minuto 90+4. La jugada se dio tras una falta innecesaria dentro del área cometida por la defensa visitante, lo que terminó por condenar a los Rayos cuando el empate parecía asegurado.
La acción generó polémica por lo innecesaria que resultó. Necaxa se defendía con orden en los minutos finales, pero un descuido en la marca derivó en una falta clara que el árbitro no dudó en señalar. González, con temple, transformó la pena máxima y le dio al conjunto rojinegro tres puntos vitales en su lucha por meterse a la parte alta de la tabla.
La frustración se apoderó de Necaxa tras la jugada. El equipo había realizado un esfuerzo importante para igualar y mantenerse en la pelea durante todo el encuentro. Sin embargo, la desconcentración final terminó opacando lo realizado en gran parte del partido. Con la derrota, los Rayos suman un golpe anímico fuerte que los deja en una posición incómoda en la clasificación.
En contraste, Atlas celebró con intensidad un triunfo que parecía escapársele en varias ocasiones. Más allá del resultado, el equipo de Jalisco encontró en el penal la oportunidad perfecta para confirmar su resiliencia y aprovechar los errores del rival, una constante que marcó el cierre de este enfrentamiento.
Partido bastante parejo
El partido comenzó con intensidad desde los primeros minutos. Atlas abrió el marcador al 9’ gracias a Mateo García, pero Necaxa respondió rápido con el gol de Tomás Jacob al 17’. El conjunto local volvió a tomar ventaja al 29’ con un tanto de Uroš Đurđević, aunque el trámite nunca dejó de ser parejo.
Ya en el segundo tiempo, Díber Cambindo apareció al 57’ para igualar nuevamente el marcador y encender la ilusión visitante. El duelo se volvió de ida y vuelta, con oportunidades para ambos, hasta que en la recta final llegó la acción que cambió todo: el penal concedido a favor de Atlas en el minuto 90+4.
La derrota duele especialmente en Necaxa por la manera en que se produjo. El equipo estuvo a la altura de un rival complicado, pero la falta de concentración en el momento clave volvió a pasar factura. Ahora tendrán que trabajar en el aspecto mental para no repetir errores similares en los próximos compromisos.
Para Atlas, el resultado representa un impulso anímico y deportivo. La afición celebró con euforia el triunfo en el Estadio Jalisco, consciente de que este tipo de victorias pueden marcar la diferencia en la recta final del torneo. La certeza es clara: en partidos tan cerrados, los pequeños detalles, como un penal al último minuto, son los que deciden el rumbo.
Con este resultado, Atlas no solo sumó tres puntos, también envió un mensaje al resto de la liga: su capacidad para pelear hasta el último minuto sigue intacta. El penal transformado por González puede ser un punto de inflexión en la temporada, ya que demuestra que el equipo rojinegro sabe aprovechar cada oportunidad, incluso cuando el panorama parece adverso.

