Uriel Antuna y Sebastián Córdova aparecen en el radar de Pumas a dos semanas de que se reactive la Liga MX rumbo al Clausura 2026, en una etapa donde el club auriazul se ha convertido en foco del mercado por la posibilidad de sumar a ambos. Diversos reportes han colocado a los dos mexicanos como opciones reales para llegar a Ciudad Universitaria, en un movimiento que sería tan mediático como arriesgado por el momento futbolístico que atraviesan.
La lógica detrás del interés es clara, el equipo universitario necesita amplitud por banda, llegada desde segunda línea y un salto de calidad para competir en un torneo corto donde el margen de error se reduce. Aun así, el análisis frío obliga a revisar el contexto reciente de los dos futbolistas, hoy vinculados a Tigres, un club que viene de pelear por el título y que, al mismo tiempo, ha dejado a varios nombres con participación limitada.
En el caso de Antuna, su llegada a Nuevo León se interpretó como un fichaje de impacto por su historial previo con Cruz Azul y su presencia recurrente con Selección Mexicana. Sin embargo, su etapa con Tigres ha estado marcada por la irregularidad y por minutos escasos, con una producción ofensiva que quedó lejos de lo esperado para un extremo que vive de la confianza, la repetición y el ritmo de competencia.
Los números que circulan en el entorno del club reflejan esa caída, ya que se le atribuye un saldo reducido desde su incorporación en 2024, con pocas contribuciones directas en gol y un rol secundario en el torneo más reciente. En el Apertura 2025, su registro de partidos se sostuvo más por apariciones de relevo que por titularidades, un detalle que también pesa cuando se evalúa si un cambio de camiseta puede reactivar su mejor versión.
El obstáculo económico y el factor disciplina en la operación universitaria
Para Córdova, el panorama tiene matices distintos, porque su historia reciente con Tigres incluye picos altos y un descenso abrupto. Tras llegar como una contratación fuerte procedente de América, se consolidó en su mejor etapa como pieza determinante y ayudó a impulsar un campeonato, con impacto notable en partidos de eliminación donde su lectura entre líneas y su pegada marcaron diferencias.
Con el tiempo, esa estabilidad se diluyó y volvió a aparecer la irregularidad que ya había condicionado su carrera en torneos anteriores. En el ciclo más reciente, su participación fue limitada, en parte por decisiones del cuerpo técnico encabezado por Guido Pizarro, quien dejó de considerarlo en varios encuentros, mientras en el entorno se habló de problemas de conducta que terminaron por marginarlo del plan.
El interés de Pumas también enfrenta un freno práctico, el costo total de la operación. Reportes han señalado que el salario de Córdova representa una traba importante para un club que suele moverse con presupuestos más ajustados que los gigantes del norte, por lo que la negociación dependería de una reducción salarial, incentivos por rendimiento o una estructura de bonos que proteja al equipo.
En paralelo, el contexto contractual juega su papel, porque se ha informado que Córdova está cerca de terminar vínculo con Tigres y eso abre la puerta a conversaciones sin una cifra de transferencia elevada, aunque no elimina el desafío del sueldo. En el caso de Antuna, su contrato se extiende más tiempo y cualquier salida exigiría un acuerdo entre clubes, ya sea por compra, cesión o una fórmula que reparta el riesgo financiero.

