Montserrat Hernández ya es futbolista de Pumas y el movimiento se siente como declaración de intenciones en la Liga MX Femenil. El club auriazul oficializó su llegada procedente de Chivas para apuntalar un proyecto que, con Roberto Medina en el banquillo, busca dar un salto inmediato en competitividad.
La operación también confirma una tendencia del futbol femenil mexicano, los fichajes de impacto ya no se concentran solo en verano y los equipos grandes aceleran en invierno para llegar armados al arranque. En Ciudad Universitaria, la directiva quiere profundidad, liderazgo y mejor salida de balón, tres necesidades que la mediocampista puede cubrir desde el primer día de pretemporada.
Hernández llega como el segundo refuerzo universitario del periodo y su perfil encaja con el tipo de contratación que pretende reducir la brecha ante los planteles más poderosos. Su paso reciente por Guadalajara le dio rodaje en un entorno de alta presión, y el cambio de camiseta le abre un reto distinto, sostener regularidad cada fin de semana en una liga que se volvió más física y táctica.
En lo deportivo, el calendario no concede margen y Pumas necesita que su nueva pieza se integre rápido al funcionamiento colectivo. El torneo Clausura 2026 inicia el 4 de enero y las auriazules abrirán en casa ante Querétaro, un duelo que desde temprano medirá el impacto real de los refuerzos y la capacidad del equipo para imponer ritmo en el medio campo.
Un fichaje con palmarés y foco en la Selección de México
El currículum de Hernández explica por qué Pumas consideró prioritaria la oportunidad cuando se presentó en el mercado. La mediocampista fue campeona de liga con América en el Apertura 2018 y el Clausura 2023, además de superar la barrera de los 100 partidos en el torneo, un volumen que suele traducirse en temple competitivo.
En selección, su trayectoria también es un sello de jerarquía dentro de su generación. Ha representado a México en Copas del Mundo juveniles, con apariciones en la Sub 17 y la Sub 20, un recorrido que suele potenciar lectura de juego y manejo de escenarios de máxima exigencia internacional.
Para Pumas, la apuesta es doble y va más allá del nombre. Se busca una mediocampista que ordene, que conecte líneas y que eleve la intensidad en la recuperación, porque la liga castiga a los equipos que no ganan segundas jugadas y no controlan transiciones. Con Medina, el plan apunta a un equipo más agresivo sin perder equilibrio, y ahí Hernández puede ser bisagra.
El fichaje también refleja el momento del mercado en Liga MX Femenil, donde los proyectos se arman con más método y la movilidad entre clubes grandes se volvió parte de la competencia. Pumas quiere ser protagonista en 2026 y la llegada de una futbolista con títulos y experiencia mundialista juvenil manda un mensaje claro, el objetivo es pelear arriba desde el inicio.

